La tecnología ha dejado de ser un terreno exclusivo de las generaciones más jóvenes. Las personas mayores avanzan con paso firme en su incorporación a las herramientas digitales, rompiendo barreras de edad y localización geográfica. Así lo reflejan los indicadores publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al ejercicio 2025, y que el operador de telecomunicaciones Adamo ha analizado en el marco del Día de Internet, conmemorado el pasado domingo 17 de mayo.
Los datos demuestran un cambio de tendencia social sin precedentes: el 83% de la franja de población comprendida entre los 65 y los 74 años ya utiliza Internet de forma habitual. La digitalización cala incluso en los segmentos de edad más avanzada, donde uno de cada tres ciudadanos mayores de 75 años se conecta de manera diaria a la Red para realizar gestiones, comunicarse o informarse.
Un hábito de consumo masivo y liderado por mujeres
El estudio del INE evidencia que el acceso a Internet se ha convertido en un servicio universal en España. Más del 96% de la población de entre 16 y 74 años se ha conectado en el último trimestre, lo que supone un incremento de medio punto respecto al año anterior. El uso diario también experimenta una evolución al alza, alcanzando al 92,5% de los ciudadanos. De forma paralela, el comercio electrónico se consolida como un canal de consumo habitual: casi el 60% de los encuestados realizó compras online por motivos particulares en los últimos tres meses, registrando un repunte de 2,9 puntos.
Por perfiles sociodemográficos, el análisis arroja una lectura de género llamativa, situando a las mujeres con porcentajes de actividad digital ligeramente superiores a los de los hombres:
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Uso trimestral: 0,4 puntos por encima de la media masculina.
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Uso diario: 1,5 puntos de ventaja en la conexión cotidiana.
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E-commerce: 1,1 puntos más en transacciones y compras online.
A nivel territorial, la Comunidad de Madrid encabeza el listado autonómico con mayor penetración de usuarios (98%) y compradores en la Red (65%), seguida muy de cerca por Cataluña (98% y 65%) y las Islas Baleares (97% y 64%).
Fibra óptica frente a la exclusión del entorno rural
Para que estas métricas de consumo digital sean una realidad en el mapa interior de España, el despliegue de infraestructuras de telecomunicaciones en áreas remotas resulta un factor indispensable. En este escenario, compañías como Adamo desempeñan un papel vertebrador al equiparar la conectividad de los núcleos rurales con los estándares de velocidad de las grandes áreas metropolitanas. La firma cuenta actualmente con una infraestructura propia que abastece a más de 3,2 millones de hogares distribuidos en 2.400 municipios, lo que equivale a dar cobertura a casi uno de cada tres ayuntamientos españoles a través de 70.000 kilómetros de cableado.
Este tipo de operativas responde a las directrices de los programas públicos de extensión de redes de banda ancha (como el Plan Único y Único 5G-Redes), integrados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España y financiados mediante los fondos europeos NextGenerationEU. El objetivo prioritario de este esfuerzo inversor es proporcionar accesos de alta velocidad (1 Gb) en zonas preferentemente rurales o periféricas, atajando la brecha digital en las zonas rurales de España de manera sostenible y facilitando el relevo generacional, el empleo y la igualdad de oportunidades en la España vaciada.