A ver cómo le explicas a un chaval de 16 años, que está contando los días para que lleguen las vacaciones y olvidarse de los libros, que lo mejor que puede hacer la primera semana de julio es volver a meterse en un aula. Suena a tortura china. Sin embargo, el truco está en el formato. No es lo mismo estudiar la tabla periódica de memoria para un examen un martes a tercera hora, que meterse en un laboratorio de verdad a programar un robot, rastrear los patrones de un delito con Inteligencia Artificial o descubrir qué comían nuestros antepasados analizando sus basuras medievales.
Ahí es donde radica el éxito del campus científico de verano universidad de león. La institución académica, a través de su Unidad de Cultura Científica y la fundación FGULEM, vuelve a la carga con esta iniciativa que se desarrollará en horario de mañana entre el 6 y el 10 de julio. ¿Lo mejor de todo? Que es cien por cien gratuito gracias a la financiación del Plan TCUE de la Junta de Castilla y León. El único requisito es tener entre 15 y 17 años (alumnos de 4º de ESO y Bachillerato) y una dosis mínima de curiosidad por ver cómo funciona el mundo.
Un menú diario de experimentos sin batas aburridas
El campus de Vegazana va a transformarse durante esa semana en un parque de atracciones para la mente. Olvídense de las chapas teóricas; aquí se viene a tocar, mirar por el microscopio y experimentar. El programa que han diseñado los investigadores de la ULE para cada día de la semana es de los que despiertan vocaciones casi sin querer.
Lunes de historia y misterio: El estreno en la Facultad de Filosofía y Letras va de resolver enigmas. Desde el taller «Por sus basuras los conoceréis» para entender la vida cotidiana del pasado a través de los desechos, hasta un viaje por la cultura funeraria medieval o el uso de realidad aumentada para explorar el territorio en 3D.
Martes de batas y probetas: Toca mudarse a Veterinaria y Biológicas para destripar la ciencia de la alimentación («La leche al descubierto») y trastear con el pez cebra en los laboratorios. Además, en la Biblioteca se enseñará a usar la IA para buscar información científica fiable sin caer en los bulos de internet.
Desde los banquillos judiciales hasta el hangar de los robots
La segunda mitad de la semana no baja el ritmo. El miércoles se estrena en la Facultad de Derecho una temática tan compleja como necesaria: el papel de los menores ante el Derecho Penal, analizando tanto a las víctimas como a los agresores. Ese mismo día, la neurociencia tomará Educación y el pabellón de Deportes usará la tecnología de última generación para medir la fuerza, la agilidad y la grasa corporal del ser humano en movimiento.
El tramo final del campus científico de verano universidad de león se reserva para la tecnología pesada:
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Jueves de ingenieros (Industriales y Aeroespacial): Los chavales jugarán a ser criptógrafos descifrando mensajes secretos, programarán robots en circuitos cerrados y se convertirán en detectives de datos buscando patrones con IA.
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Viernes de campo tecnológico (Agrarias): El cierre se juega entre biocontroles, suelos e innovación agrícola, rematando la experiencia con unos «Desayunos con ciencia».
Las cartas están sobre la mesa y el plan es redondo para mantener las neuronas activas antes del parón veraniego total. Eso sí, las plazas para entrar en los laboratorios de Vegazana son bastante cotizadas y se otorgan por estricto orden de llegada. El enlace de inscripción ya está habilitado en la web de FGULEM (https://fgulem.unileon.es/inscripcion.aspx?id=646). Si tienes un proyecto de científico en casa, no te lo pienses mucho; esta clase de trenes pasan pocas veces en verano.