Seamos sinceros: cuando Disney anunció que habría una quinta entrega de las aventuras de Woody y Buzz, a muchos se nos encogió el corazón, pero no de la emoción, sino del miedo. «Déjenlos en paz», pensamos más de uno. La cuarta película había cerrado el círculo de una manera razonablemente digna y el fantasma de la sobreexplotación planeaba sobre una franquicia que, tras el resbalón de Lightyear, parecía haber agotado sus cartuchos. Pixar venía de unos años grises, de esos en los que la sombra de la decadencia era un runrún constante en los mentideros de Hollywood.
Pero la tortilla empezó a darse la vuelta con el pelotazo de Del revés 2 y este 2026 tiene toda la pinta de ser el año de la redención absoluta. El próximo 19 de junio los juguetes vuelven a las salas de cine y, a tenor de las reacciones que acaban de filtrarse tras los primeros pases de prensa, la jugada les ha salido redonda. La magia del flexo está intacta.
Un conflicto generacional entre el plástico y las tablets
Esta vez la historia no va de rescatar a un juguete perdido en una tienda de antigüedades ni de huir de una guardería de pesadilla. La película, dirigida por el veterano Andrew Stanton y codirigida por McKenna Harris, mete el dedo en la llaga de una obsesión muy de nuestros días: la tecnología. Los juguetes de Bonnie tienen que competir contra las pantallas por la atención de la niña, un choque filosófico tan actual que va a hacer que más de un padre en la sala se remueva en la butaca.
Las principales opiniones estreno toy story 5 coinciden en que el gran acierto de la trama ha sido cederle los mandos a Jessie. La vaquera más enérgica del grupo asume el protagonismo absoluto, aportando una electricidad y una forma de resolver los problemas radicalmente distinta a la del sensato Sheriff Woody.
Y si el cambio de liderazgo funciona, el envoltorio musical no se queda atrás. La mismísima Taylor Swift firma la canción original de la película, I Knew it, I Knew You, un tema que la crítica ya sitúa directamente en la carrera hacia los Óscar del próximo año junto a las partituras del eterno Randy Newman.
Pañuelos listos en las salas de cine
El veredicto de los que ya han tenido la suerte de verla es prácticamente unánime y augura un taquillazo histórico. Andrew J. Salazar, de Discussing Film, no ha dudado en calificar la película como un «genuino jonrón», destacando el matiz que tiene el conflicto tecnológico y asegurando que lloró todavía más en un segundo visionado. Por su parte, desde The Holo Files la describen como una cinta «dulce, ingeniosa y conmovedora» que recupera los mejores dilemas de la tercera entrega.
Incluso las voces más analíticas, como la de Borys Kit de The Hollywood Reporter, confirman que el ambiente en los pases previos era un mar de lágrimas colectivo. Solo German Lussier, de Gizmodo, aporta una pizca de prudencia al señalar que el arranque resulta «un poquito caótico» por la cantidad de subtramas que maneja, aunque aclara de inmediato que el tercer acto es descomunal y paga con creces el peaje inicial.
Pixar ha vuelto a hacer lo que mejor se le da: disfrazar de película infantil una terapia emocional para adultos. Quedan pocos días para comprobarlo en pantalla grande, pero parece que el viaje ha merecido la pena.