DestacadoMás allá de LeónSociedad

Donald Trump amenaza con romper el comercio con España en una tensa cumbre de la OTAN en Ankara

El mandatario estadounidense califica al país de "socio terrible" y ordena vetar las relaciones económicas, mientras Moncloa resta impacto amparándose en el paraguas de la Unión Europea.

La diplomacia de la presión y el exabrupto ha vuelto a irrumpir con fuerza en el seno de la Alianza Atlántica. Durante la Cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara, el presidente estadounidense Donald Trump ha dinamitado los puentes verbales con Madrid al calificar abiertamente a España como una «causa perdida» y un «socio terrible». La escalada retórica no se ha quedado en el reproche habitual sobre el reparto de costes; el mandatario ha asegurado ante el secretario general de la organización, Mark Rutte, haber dado instrucciones directas a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, para suspender de forma inmediata todo el comercio bilateral con el país.

El origen de este choque frontal no es nuevo, pero ha alcanzado su punto de ebullición en la capital turca. La Moncloa lleva meses bajo el foco de las críticas de Washington debido al posicionamiento del Gobierno de Pedro Sánchez, marcadamente opuesto a la intervención militar en Irán y reticente a acelerar el incremento del gasto en Defensa exigido por la Casa Blanca. En los pasillos de la cumbre, el líder norteamericano justificó la exclusión de España de sus últimas rondas de consultas políticas acusando al Ejecutivo español de mantener una postura «hostil» y de beneficiarse del esfuerzo presupuestario de otros aliados sin aportar su parte correspondiente.

A pesar de la gravedad de las declaraciones y del tono inusualmente duro, la respuesta oficial de Madrid se ha movido entre la cautela y la indiferencia técnica. Fuentes directas de la Moncloa han rebajado la alarma asegurando que las relaciones políticas con Estados Unidos siguen siendo consistentes. El contraataque argumental del Gobierno español se apoya en la propia arquitectura legal de los mercados internacionales: España opera bajo el paraguas de la Unión Europea, un bloque comercial único con competencias exclusivas en materia de fronteras y aranceles. Desde una perspectiva jurídica y práctica, Washington no posee la capacidad legal de imponer un bloqueo comercial selectivo a un único Estado miembro sin romper de golpe sus tratados con los veintisiete.

En el plano estrictamente económico, los analistas coinciden con la línea defendida por el Ejecutivo. El grueso de los intercambios comerciales y los flujos de inversión entre ambas naciones está en manos del tejido empresarial privado, cuyas dinámicas de mercado resultan difíciles de congelar mediante un simple decreto político. La confianza mutua entre corporaciones suele ser más sólida que los vaivenes políticos, aunque la incertidumbre sembrada en Ankara obligará a las diplomacias europeas a tejer alianzas de contención para evitar que la retórica proteccionista se traduzca en nuevas barreras arancelarias en el Atlántico.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba