El relato de la Edad Media que ha llegado hasta las aulas suele ser un desfile monótono de monarcas, batallas y tratados firmados por la alta nobleza. Sin embargo, detrás del indiscutible poder político y territorial que ostentó la reina Urraca entre 1109 y 1126, latía un mosaico humano de casi un millón de almas donde las mujeres sostenían la estructura económica, social y familiar del antiguo Reino de León. Campesinas, artesanas, esclavas, judías, musulmanas y religiosas configuraban la cotidianidad de un territorio donde la inmensa mayoría fue borrada de las crónicas oficiales por carecer de linaje.
Para corregir ese sesgo historiográfico, la Universidad de León ha inaugurado la exposición ‘La reina Urraca (1109-1126) y las mujeres medievales leonesas’. Ubicada en el hall de la Facultad de Filosofía y Letras, donde permanecerá abierta al público hasta el próximo 25 de septiembre, la muestra es el resultado del esfuerzo investigador de la profesora Raquel Martínez Peñín, el Grupo de Investigación Historia y Arqueología (HISTARQ) y el Instituto de Estudios Medievales de la institución académica.
La comisaria de la exposición subraya que el verdadero desafío de este proyecto ha sido bucear en los archivos para encontrar los fragmentos de vida de las personas corrientes. A través de documentos notariales, testamentos e imágenes de la época, la exhibición logra situar la excepcional figura de Urraca I de León en su contexto real, rodeada por sus contemporáneas de todos los estratos sociales. Lejos de la visión idealizada o sumisa que el romanticismo decimonónico proyectó sobre las mujeres del medievo, los documentos revelan una sociedad donde las mujeres plebeyas defendían su autonomía con firmeza.
El exponente más nítido de esta resistencia legal es el caso de la Manceba de Villamoros, una joven campesina del siglo XIII cuyo pleito ha sobrevivido al paso de los siglos. Tras rebelarse contra un terrateniente local que pretendía reducirla por la fuerza a la condición de criada y servidumbre, la joven llevó el caso ante los tribunales de la época. La sentencia judicial resultante, que milagrosamente se conserva en los archivos leoneses, no solo le dio la razón frente al abuso de poder, sino que hoy constituye una radiografía excepcional sobre el funcionamiento de la justicia ordinaria y las garantías de la condición femenina en la España medieval.
Esta iniciativa de la Universidad de León invita a los visitantes a revisar sus propios prejuicios sobre el pasado, demostrando que la labor de la arqueología y la paleografía moderna no consiste únicamente en desenterrar objetos o descifrar pergaminos, sino en restituir la dignidad histórica a quienes la historiografía tradicional condenó al anonimato.

