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Veterinaria celebra las bodas de oro de su promoción de 1976

Los licenciados regresan al antiguo edificio de la facultad en un emotivo acto de imposición de becas cincuenta años después

Medio siglo de trayectoria profesional, recuerdos compartidos y reencuentros vitales se han dado cita en la Universidad de León (ULE). La promoción de Veterinaria de 1976 ha regresado a las aulas donde comenzó todo para conmemorar sus 50 años de graduación, en una jornada marcada por la nostalgia y el orgullo de pertenencia a una comunidad que trasciende las décadas.

El escenario elegido para el reencuentro no pudo ser más simbólico: el actual edificio del Rectorado, que en los años setenta albergaba la Facultad de Veterinaria bajo el paraguas de la Universidad de Oviedo. El acto central se desarrolló en la emblemática sala Gordón Ordás, un espacio bautizado en honor al ilustre veterinario y político leonés.

La semilla y motor de la actual universidad

La rectora de la ULE, Nuria González, acompañada por la decana de la Facultad de Veterinaria, María Teresa Carbajo, presidió la ceremonia y quiso poner en valor el peso histórico de los asistentes en el nacimiento de la propia institución.

“Cuando vosotros terminasteis la carrera, la Universidad de León todavía no existía como tal. Formáis parte de una tradición académica centenaria que fue uno de los pilares fundamentales sobre los que se construiría nuestra universidad”, recordó la rectora.

González subrayó que la Veterinaria fue la auténtica “semilla, origen y motor” del campus leonés, una disciplina que a día de hoy se mantiene como una de las principales insignias de excelencia científica y académica de la provincia.

Imposición de becas y anécdotas compartidas

El momento cumbre del evento llegó con la imposición de la beca conmemorativa a cada uno de los integrantes de la promoción de 1976, un tributo a toda una vida dedicada al cuidado de la salud animal y la salud pública.

Durante la jornada, el protocolo dio paso a la emoción a través de:

  • El recuerdo de los antiguos profesores y las exigentes sesiones de estudio en los laboratorios.

  • Las innumerables anécdotas de la juventud en el León de los años 70.

  • La reivindicación de unos lazos personales que han resistido intactos el paso de cinco décadas.

La cita concluyó con una foto de familia y el reconocimiento unánime de la ULE a una generación de profesionales que no solo inauguró el camino de la excelencia veterinaria, sino que demostró que hay facultades capaces de crear comunidades unidas para toda la vida.

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