
La memoria del Valle de Fornela está escrita también sobre sus montes, caminos, fuentes, arroyos y parajes. Nombres transmitidos durante generaciones que ahora están dando el salto al mapa digital gracias a un proyecto de la Universidad de León (ULE) que ya ha permitido recopilar cerca de 900 topónimos en Peranzanes.
La iniciativa está dirigida por Diana Claro Martínez, estudiante de cuarto curso de Ciencias Ambientales e Ingeniería Forestal de la ULE. Durante este verano desarrolla el proyecto Cartografía de la memoria: digitalización de la toponimia fornela, en Peranzanes, incluido en el programa de becas RALBAR.
El trabajo busca evitar que desaparezca una parte del patrimonio inmaterial del municipio. Para lograrlo, la estudiante ha recurrido sobre todo a quienes mejor conocen el territorio: las personas mayores que todavía conservan en su memoria los nombres tradicionales de cada rincón del valle.
La Universidad de León ya había incluido este proyecto entre las iniciativas RALBAR de 2026 orientadas a conectar el conocimiento universitario con las necesidades de los municipios rurales. Esta sexta edición cuenta con 13 becas y mantiene la colaboración de la Fundación Banco Sabadell.
Cerca de 900 nombres para conservar la toponimia de Peranzanes
Tras aproximadamente un mes y medio de trabajo, el balance supera las previsiones iniciales. Diana Claro ha logrado recoger alrededor de 900 topónimos, mientras continúa con entrevistas, consultas de mapas y encuentros con los habitantes de la zona.
La participación vecinal ha resultado fundamental. Según explica la estudiante, el interés por el proyecto ha sido muy elevado pese a que el municipio cuenta con menos de 300 habitantes. Incluso algunos vecinos se interesan por la iniciativa cuando se encuentran con ella por las calles de Peranzanes.
Ese apoyo refleja la preocupación existente por conservar unos nombres que, en muchos casos, ya no aparecen en la cartografía convencional y dependen de la transmisión oral.
Además, una parte importante de los topónimos se mantiene en dialecto fornelo. Por este motivo, la investigación no se limita a ubicar lugares sobre un mapa. También documenta palabras y formas lingüísticas vinculadas directamente con la identidad del valle.
La importancia de conservar la toponimia tradicional leonesa preocupa desde hace años a investigadores y defensores del patrimonio lingüístico, especialmente ante la progresiva pérdida de nombres locales y su sustitución en mapas y aplicaciones digitales.
Del recuerdo de los mayores a un recurso digital
El proyecto transforma el conocimiento oral de los vecinos en información que podrá resultar útil para distintas generaciones.
Por una parte, permitirá que jóvenes y visitantes conozcan las denominaciones históricas de distintos puntos del Valle de Fornela. Por otra, la localización precisa de cada topónimo puede facilitar el trabajo de los servicios técnicos cuando necesitan identificar rápidamente un paraje.
Esta utilidad adquiere especial relevancia en situaciones como los incendios forestales, donde conocer exactamente el nombre y la ubicación de una zona puede favorecer la comunicación con quienes conocen el terreno.
De hecho, cuando la ULE presentó los proyectos RALBAR de este verano situó la iniciativa de Diana Claro entre las propuestas vinculadas a la innovación y la protección de los ecosistemas terrestres, y destacó expresamente la aplicación de la toponimia al ámbito de la prevención de incendios.
La cuestión resulta especialmente cercana para el municipio. Este mismo verano, Guímara, localidad del término municipal de Peranzanes, registró un incendio forestal que llegó a alcanzar un nivel medio de gravedad.
Entrevistas, mapas y memoria oral en el Valle de Fornela
Para construir esta nueva cartografía, Diana Claro ha combinado varias fuentes. Durante julio y agosto ha realizado entrevistas con vecinos, reuniones, consultas y análisis de mapas para comprobar las denominaciones y situarlas correctamente.
Las tareas continuarán hasta finales de agosto. Sin embargo, la estudiante considera que los objetivos avanzan a muy buen ritmo y destaca especialmente la participación tanto de mayores como de jóvenes.
El proyecto cuenta además con el apoyo del Ayuntamiento de Peranzanes. Diana Claro ha agradecido la implicación de la alcaldesa, Henar García Ramón, de la concejala Sonia Martínez y del equipo municipal durante el desarrollo de los trabajos.
También ha destacado la labor de Leonor Calvo Galván, catedrática de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales y tutora del proyecto, así como el seguimiento realizado desde el programa RALBAR.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de la Universidad de León para trasladar talento universitario al medio rural. En 2026, el programa desarrolla proyectos en distintos municipios de la provincia relacionados con patrimonio, sostenibilidad, memoria, educación e innovación.
En Peranzanes, ese objetivo se concreta ahora en centenares de nombres que durante décadas han sobrevivido gracias a la memoria de sus habitantes. Cerca de 900 topónimos que dejan de depender únicamente del recuerdo oral para quedar localizados y conservados digitalmente para el futuro.
