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Repuebla León Sostenible alcanza las 200 personas asentadas en pueblos leoneses.

El programa Repuebla León Sostenible alcanza los 200 nuevos vecinos fijados en la provincia y activa una ofensiva para movilizar la vivienda vacía.

Fijar población en el ámbito rural requiere algo más que buenas intenciones y discursos solemnes en los despachos. Exige llaves de casa, matriculaciones escolares y persianas que se levantan cada mañana para abrir un negocio de proximidad.

En Corullón, el sonido de la playa fluvial ha servido de escenario para certificar un cambio de tendencia.

La Diputación de León ha reunido este domingo a las familias que forman parte del Programa Repuebla León Sostenible, una iniciativa respaldada con 1.4 millones de euros e impulsada junto al Centro de Innovación Territorial León Sostenible y Proyecto Arraigo. El balance arroja cifras concretas: 200 personas asentadas en la provincia, integradas en 59 núcleos familiares que han decidido cambiar el asfalto urbano por la vida de pueblo.

El presidente provincial, Gerardo Álvarez Courel, ha encabezado el acto junto al vicepresidente para El Bierzo y regidor local, Luis Alberto Arias, situando el foco en la continuidad del plan. Antes de que concluya el verano, la previsión institucional apunta a la incorporación de al menos nueve familias más.

La reactivación del territorio no se mide únicamente por el padrón. El impacto económico resulta directo.

Un total de 18 nuevos negocios han abierto sus puertas en los municipios receptores. Establecimientos orientados a la hostelería, el comercio y el hospedaje rural que devuelven la actividad comercial a plazas que llevaban años perdiendo servicios básicos. No se trata de atraer visitantes de paso, sino de consolidar estructuras de vida permanente con trabajo, escuela y tejido social.

La comitiva institucional —que ha contado con la presencia del presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón, los diputados Francisco Javier Álvarez e Irene González, además de regidores de la comarca— ha coincidido en señalar el gran cuello de botella que frena el ritmo de incorporaciones: el parque de inmuebles cerrados.

El mercado inmobiliario en los pueblos leoneses sufre una paradoja constante. Hay demanda de familias con proyectos vitales solventes, pero la oferta de alquiler resulta residual debido al recelo o al abandono de inmuebles heredados.

Por ello, la institución provincial ha lanzado un llamamiento directo a la propiedad privada para movilizar la vivienda vacía en el medio rural. Abrir esas puertas cerradas supone la diferencia entre ver morir un pueblo o dotarlo de relevo generacional.

La jornada en la comarca del Bierzo ha concluido entre dinámicas comunitarias y convivencia, pero el mensaje de fondo queda fijado sobre el tablero: León demuestra que la sangría demográfica se combate con presupuesto, gestión sobre el terreno y una apuesta sin complejos por el futuro de la periferia.

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