Para quienes compartimos la vida con un perro que supera el tamaño de un gato, planificar unas vacaciones en España siempre ha sido un ejercicio de frustración logística. Las restricciones de peso en el transporte público tradicionalmente nos han empujado al coche particular o a la dolorosa opción de dejar a un miembro de la familia en una residencia canina. Sin embargo, el tablero de juego está a punto de cambiar por completo. A partir del próximo 21 de julio, la compañía ferroviaria da un golpe sobre la mesa de la movilidad inclusiva: los canes de hasta 40 kilos podrán subir a bordo de prácticamente toda su flota.
La medida, que se activa estratégicamente coincidiendo con el Día Mundial del Perro, supone la mayoría de edad de un proyecto piloto que arrancó de forma tímida en 2022 en la línea Madrid-Barcelona. Lo que nació como un experimento en corredores de alta velocidad muy concretos se extiende ahora a los servicios comerciales de larga distancia (AVE, Avlo, Alvia, Euromed e Intercity) y, de forma crucial para la vertebración del territorio, a los trenes de servicio público (Avant y Media Distancia). De este modo, la operadora se desmarca de sus competidores europeos al ser la única que elimina la barrera del transportín rígido a gran escala en todo el país.
El nuevo protocolo no solo amplía el mapa, sino que agiliza la experiencia de compra para viajar con perros en Renfe. El proceso se ha simplificado en la web y la aplicación móvil mediante un sistema visual muy intuitivo: una huella impresa identificará los convoyes que admiten animales grandes. Al adquirir el billete y sumar el complemento específico para mascotas, el algoritmo asignará de forma automática dos asientos contiguos. El animal viajará en la plaza interior, pegado a la ventanilla y siempre al lado de su dueño, dentro de un coche específicamente designado como «pet friendly» en el que se admitirá un máximo de dos perros por trayecto. Además, ya no será obligatorio iniciar la ruta en las cabeceras de línea; se permitirá el acceso desde cualquier estación intermedia.
La comodidad a bordo tiene un precio fijado en 40 euros para los servicios de larga velocidad, mientras que en Avant y Media Distancia se aplicará la tarifa general.
Como es lógico en un espacio compartido, la convivencia exige normas estrictas. Los tutores deberán llevar a sus compañeros con una correa no extensible de 1,5 metros y el bozal colocado desde el momento en que se pisa la estación, incluyendo el embarque y el desembarque. El equipaje obligatorio del animal debe incluir la cartilla de vacunación al día o el pasaporte europeo, junto a un kit de limpieza compuesto por empapador, toallitas y espray desinfectante. Quedan excluidos del beneficio los cachorros menores de un año, las hembras en celo y los perros potencialmente peligrosos, así como los viajes que requieran enlaces combinados o transbordos alternativos programados.
La logística de este despliegue cuenta con un aliado de peso en el sector de la alimentación animal. Gracias a la renovación del acuerdo con Purina, los viajeros recibirán en el control de acceso un kit que incluye una alfombrilla y una funda protectora para el asiento, que debe retirarse al finalizar el trayecto. Durante el año pasado se repartieron cerca de 7.000 de estos paquetes de bienvenida, y las previsiones contemplan la inyección de otros 10.000 adicionales para finales del próximo mes de septiembre. Un despliegue que demuestra que el turismo nacional, por fin, empieza a entender que viajar con cuatro patas no es un capricho, sino una realidad social a la que el transporte ferroviario ya no podía dar la espalda.


