
Hay nombres que se inscriben en la historia de la arquitectura no por haber levantado muros, sino por haber sabido explicarlos. Antoni Gaudí es hoy un icono global ineludible, pero la fascinación internacional que despiertan sus formas orgánicas y su misticismo estructural debe mucho a la estrategia, el rigor y la sensibilidad de un puñado de expertos. Entre ellos destaca, con luz propia, el historiador y crítico de arte Daniel Giralt-Miracle. Una figura fundamental que acaba de ser reconocida en León con el IV Premio León de Plata, concedido por el Museo Casa Botines Gaudí.
El anuncio oficial, realizado por el director de la institución leonesa, Raúl Fernández Sobrino, tras la deliberación del jurado en las instalaciones de FUNDOS, hace justicia a una vida dedicada a la divulgación y a la gestión cultural. El comité de selección ha querido premiar de forma muy específica el papel de Giralt-Miracle como comisario general del ya histórico Año Internacional Gaudí 2002. Aquella ambiciosa conmemoración, que marcaba el 150.º aniversario del nacimiento del genial arquitecto, sirvió de punto de inflexión. A través de congresos, publicaciones científicas y exposiciones de calado, el evento logró proyectar el universo gaudiniano mucho más allá de las fronteras españolas, elevando su figura a la categoría de mito popular y académico.
Sin embargo, el idilio del galardonado con las geometrías del maestro catalán viene de mucho antes. Entre los años 1995 y 2000, Giralt-Miracle ideó y dirigió el Espai Gaudí de la Fundació Caixa Catalunya, una iniciativa que en su día fue pionera al plantear un modelo de interpretación pedagógico y accesible para el gran público. El jurado del León de Plata también ha puesto en valor su incansable implicación en hitos como el comisariado de Gaudí Mataró 130 o la posterior actualización del propio Espai Gaudí.
A su labor en las salas de exposiciones se suma un legado impreso imprescindible para cualquier investigador que decida bucear en el modernismo. De su pluma han salido títulos que ya son referencia absoluta en las bibliotecas de arte, como La Pedrera. Arquitectura e historia, Gaudí esencial, La Sagrada Familia de Gaudí o El primer Gaudí. La Nau de Mataró.
Con este galardón, el Museo Casa Botines Gaudí no solo rinde homenaje a un erudito, sino que tiende un puente natural entre León y Barcelona, las dos grandes capitales que custodian las huellas del arquitecto que se atrevió a desafiar la línea recta.

