En una jornada marcada por la reivindicación de la «libertad» y la «conciencia histórica», Villalar de los Comuneros ha vuelto a ser el corazón palpitante de la Comunidad este 23 de abril. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, ha aprovechado su visita a la campa para escenificar el apoyo del Ejecutivo autonómico a una fecha que este año cobra un matiz especial: el 50 aniversario del primer Villalar celebrado en 1976.
Más allá de los actos institucionales, el gran hito de este año ha sido la materialización de una promesa realizada en 2025: la entrega de los I Premios de Música Folk y Tradicional de Castilla y León. Según el presidente, estos galardones no son solo un reconocimiento artístico, sino una herramienta esencial para «fortalecer los valores comunes y la memoria colectiva» de un pueblo que se reconoce en sus ritmos y vestimentas.
Los nombres propios del folclore en su primera edición
La entrega de premios ha servido para poner en valor la labor de quienes guardan las esencias de nuestras nueve provincias, a menudo combinando el respeto al pasado con la necesaria innovación para llegar a los más jóvenes. Los primeros «maestros» reconocidos han sido:
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Luis Antonio Pedraza de Castro (Premio Individual): Un referente en el uso de la flauta de tres agujeros y el tamboril. Su capacidad para fusionar la tradición con sonidos contemporáneos en sus seis discos le han convertido en el primer galardonado individual de la historia de estos premios.
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Asociación El Pandero Cuadrado de Peñaparda (Mejor Iniciativa): Se reconoce su labor incansable de recuperación e investigación en esta localidad salmantina, salvaguardando un instrumento y una técnica únicos.
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La Tahona (Mejor Agrupación): El grupo vallisoletano, pionero en la divulgación de nuestra música, ha sido premiado por una trayectoria de más de una docena de trabajos que son ya historia viva de la música tradicional regional.
Un compromiso con el 50 aniversario de 1976
La Junta no solo ha querido estar presente a través de los premios. Este año, la Fundación para la Promoción de Valores y la Identidad ha financiado gran parte de la programación, incluyendo las actuaciones musicales del día 22 y las actividades deportivas.
Además, en colaboración con el Ayuntamiento de Villalar, se ha rendido homenaje a la semilla de la autonomía con la creación de un espacio expositivo y un hito escultórico conmemorativo. Es un gesto que busca reconciliar la gestión institucional con el simbolismo de la localidad vallisoletana como escenario donde los castellanos y leoneses reclaman, año tras año, su autonomía.
Para Mañueco, el éxito de esta edición reside en haber logrado que la música y la cultura tradicional actúen como pegamento de una identidad que, lejos de ser estática, «se adapta a los nuevos tiempos para hacerse más universal».