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La agresión a un policía saca a la luz las vergüenzas de Valverde

Una detención en la Basílica de La Virgen del Camino vuelve a exponer la precariedad de la plantilla municipal y la tardanza del apoyo policial.

La escena rozó el esperpento, si no fuera porque había sangre y riesgo real de por medio. Un individuo alterado, insultando a quien se cruzaba en su camino y jugando a la ruleta rusa al atravesar la carretera general de La Virgen del Camino. La intervención de la Policía Local de Valverde de la Virgen acabó como cabía esperar ante la agresividad del sujeto: con un agente presuntamente lesionado en pleno recinto de la Basílica y el arrestado camino del juzgado.

Hasta ahí, el parte de sucesos. Lo inquietante empieza justo después, al abrir las puertas de la patrulla.

El integrante socialista Marcos Reguera, testigo de los hechos en primera fila, no dudó en ponerle nombre al problema cuando vio cómo metían al detenido en el coche policial. Ni un biombo. Ni una mampara de metacrilato que separase los asientos delanteros del sospechoso. Trasladar a alguien que acaba de agredir a un agente en esas condiciones no es solo una temeridad profesional; es un tiro al aire en mitad de la conducción.

Las frases hechas suelen ser un recurso barato en política, pero cuando Reguera suelta que están enviando a la patrulla «a la guerra con un palo», cuesta llevarle la contraria.

El diagnóstico no coge por sorpresa a nadie en el municipio. Ya en mayo se denunció abiertamente que la policia local valverde de la virgen falta medios de forma alarmante, operando con apenas la mitad de los siete efectivos que deberían componer la plantilla sobre el papel. Cinco detenciones en lo que va de año firman un expediente de profesionalidad intachable para un cuerpo minúsculo, pero el compromiso de los agentes no tapa los agujeros de la gestión municipal.

Para colmo de males, el auxilio de la Guardia Civil no llegó con la rapidez que requería el altercado. Y no por desidia del instituto armado. La realidad de la España rural o periurbana es la que es: patrullas insuficientes obligadas a cubrir extensiones de terreno kilométricas. Mientras la patrulla del cuartel vecino vuela por la carretera, la Policía Local de Valverde queda desprotegida durante valiosos minutos frente a situaciones que se inflaman en segundos.

Felicitar a la policía en las redes sociales sale gratis. Comprar vehículos adaptados con sistemas de detención homologados y convocar las plazas de oposición pendientes exige voluntad presupuestaria. El Ayuntamiento de Valverde de la Virgen tiene sobre la mesa una advertencia que ya no viene solo de la oposición en los plenos, sino de la propia calle: los aplausos no frenan los puñetazos.

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