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España entra en su segunda ola de calor del año tras registrar más de mil muertes en un mes

La Aemet activa el aviso rojo por temperaturas de hasta 42 grados en el norte y el sur de la Península en un episodio que superará en intensidad al anterior.

España ha encadenado su segunda ola de calor del año casi sin tiempo para asimilar las consecuencias de la primera. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ya ha advertido de que este nuevo episodio de calor extremo no solo llega de forma inmediata, sino que será notablemente más intenso y severo que el registrado hace apenas unos días, situando a la práctica totalidad del país en una situación de riesgo meteorológico continuo.

Los mapas institucionales reflejan la gravedad de la situación con la activación generalizada de avisos naranjas y amarillos en casi todas las comunidades autónomas. La peor parte se espera de cara al martes, jornada para la que ya se han decretado avisos rojos por peligro extremo en puntos especialmente sensibles como la Ribera del Ebro en Zaragoza y la Depresión central de Lleida.

Los termómetros rebasarán con holgura los 40 grados en zonas del sur peninsular, de forma habitual en la ribera sevillana, pero el norte tampoco tendrá tregua: localidades de Navarra o la propia Zaragoza esperan registrar máximas de hasta 42 grados.

Salvo franjas muy específicas del litoral gallego, cantábrico, asturiano y andaluz, el país entero convivirá con registros superiores a los 35 grados en un episodio que, en principio, se prolongará hasta el miércoles 8 de julio.

Más allá de la incomodidad climática, el impacto real de estas anomalías térmicas se mide en las salas de urgencias. Los datos analizados por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III revelan una realidad preocupante: solo durante la primera semana de julio se atribuyen 198 fallecimientos a las altas temperaturas.

La cifra cobra una dimensión mayor al mirar los gráficos del mes de junio, periodo en el que se registraron 1.135 muertes vinculadas al calor. El pico de mortalidad se concentró de forma dramática en jornadas como el 24 de junio, con 610 decesos, y el 27 de junio, con 344, coincidiendo con el desenlace de la primera ola del verano.

Los especialistas recuerdan que el peligro del calor extremo no se limita al clásico y repentino golpe de calor. El estrés térmico actúa de forma silenciosa agravando de manera crítica las patologías previas de pacientes cardiovasculares, respiratorios o crónicos.

Este factor, sumado a la vulnerabilidad propia de las personas mayores y de los niños muy pequeños, convierte estas semanas de julio en un reto sanitario de primer orden donde la prevención y el seguimiento clínico resultan determinantes.

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