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El consumo turístico de agua en islas multiplica por seis el gasto de los residentes

Un informe de la Fundación Renovables y el Miteco advierte de la presión que el turismo ejerce sobre los recursos hídricos en territorios insulares, especialmente vulnerables al cambio climático

El consumo turístico de agua en islas se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales para destinos como Canarias y Baleares. Un diagnóstico elaborado por la Fundación Renovables, en colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), alerta de que una persona turista puede consumir entre tres y seis veces más agua que un residente.

El informe pone el foco en las zonas insulares por su especial vulnerabilidad ante el cambio climático, la escasez de agua dulce y la creciente presión sobre los ecosistemas marinos y costeros.

España se mantiene como uno de los principales destinos turísticos del mundo, con una llegada anual de visitantes que se aproxima a los 100 millones de viajeros. Sin embargo, este crecimiento también plantea dudas sobre la sostenibilidad del modelo turístico, especialmente en territorios donde el agua es un recurso limitado.

Hasta 1.000 litros diarios por turista

Según el diagnóstico, una persona residente en España utiliza entre 127 y 140 litros de agua al día. En cambio, un turista puede llegar a consumir entre 300 y 1.000 litros diarios, en función de la temporada, la zona y el tipo de actividad.

Esta diferencia intensifica la presión sobre el abastecimiento local. Además, afecta a destinos que ya presentan una situación de vulnerabilidad hídrica, como el litoral mediterráneo, Canarias y Baleares.

El consumo turístico de agua en islas no solo se produce en duchas, piscinas o instalaciones hoteleras. El informe destaca que alrededor del 80% del consumo total asociado al turismo es indirecto. Es decir, se genera dentro de la cadena de valor turística.

Por su parte, el consumo directo se ha mantenido estable en los últimos años, con un peso aproximado de entre el 18% y el 19% del total.

Cambio climático y presión turística

La Fundación Renovables advierte de que el cambio climático actúa como un factor que agrava el problema. Las islas ya cuentan con una pluviometría limitada. A ello se suma el aumento de las sequías, las temperaturas más elevadas y una mayor evaporación en embalses, piscinas y sistemas de almacenamiento.

Además del sobreconsumo, la actividad turística puede contribuir a la contaminación del agua. Entre los riesgos señalados figuran las aguas residuales, los vertidos mal tratados y el uso intensivo de productos químicos en piscinas, campos de golf e instalaciones hoteleras.

El resultado es un escenario de estrés hídrico estructural. Este combina crecimiento turístico, escasez natural de agua, sobreexplotación productiva y efectos del cambio climático.

Tenerife, Lanzarote y El Hierro, bajo análisis

Un segundo informe analiza la situación concreta de Tenerife, Lanzarote y El Hierro. El objetivo es estudiar cómo interactúan el turismo y los sistemas de abastecimiento en estas islas canarias.

Canarias reúne varios factores de riesgo. Tiene un clima seco, precipitaciones escasas e irregulares, una geología volcánica y una alta llegada de visitantes durante todo el año. Por ello, el agua ha sido históricamente un factor limitante para su desarrollo económico y territorial.

El documento revisa el estado de las infraestructuras hídricas locales y su capacidad para responder al aumento de la demanda turística. También analiza soluciones como la desalación, la captación de agua y la reutilización de aguas regeneradas.

Un debate que también mira a otros territorios

Aunque el informe se centra en Canarias y Baleares, el debate trasciende a las islas. La gestión responsable del agua afecta a todos los territorios turísticos, también a zonas de interior.

Para medios locales como Ahora León, este tipo de diagnósticos abre una reflexión sobre el equilibrio entre actividad económica, turismo sostenible y protección de los recursos naturales. En un contexto de sequías más frecuentes, la planificación hídrica se convierte en una prioridad para las administraciones y el sector turístico.

El consumo turístico de agua en islas muestra, en definitiva, la necesidad de avanzar hacia un modelo más eficiente. La reducción del gasto, la reutilización del agua y la sensibilización de visitantes y empresas serán claves para proteger un recurso cada vez más escaso.

Fuente
Ahora León
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