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Día de los Abuelos: cinco claves para una convivencia familiar sin conflictos

El diálogo, el respeto y la participación de abuelas y abuelos pueden mejorar las relaciones entre hijos, parejas, suegros, nueras y cuñados, además de ayudar a prevenir la soledad no deseada

El Día de los Abuelos, que se celebra este domingo 26 de julio, pone el foco en la experiencia, la sabiduría y el apoyo emocional que las personas mayores aportan a sus familias. La jornada también invita a revisar la forma en la que padres, hijos, abuelos y otros familiares se relacionan cuando comparten tiempo y espacio.

La fecha se conmemora en España cada 26 de julio, coincidiendo con la festividad de san Joaquín y santa Ana. Mensajeros de la Paz comenzó a impulsar esta celebración en 1998 para reconocer la contribución de las personas mayores a la familia y a la sociedad.

Con motivo de esta jornada, el experto en comunicación y relación social Julio García Gómez propone un Plan de Comunicación Familiar basado en cinco pasos. El objetivo es favorecer una convivencia familiar sin conflictos, reforzar el diálogo y evitar que las diferencias cotidianas terminen en discusiones.

La propuesta resulta especialmente oportuna durante el verano. En esta época aumentan los encuentros, los viajes y las comidas familiares. Por tanto, también crecen las ocasiones en las que pueden aparecer desacuerdos.

Los abuelos, un punto de encuentro para toda la familia

Los conflictos familiares pueden surgir por cuestiones pequeñas: la elección de un restaurante, el destino de una excursión, el uso del teléfono móvil o la organización de una comida. Sin embargo, cuando no existe una comunicación clara, esas diferencias pueden generar malestar.

En este contexto, las abuelas y los abuelos pueden actuar como mediadores. Su experiencia les permite relativizar los problemas, escuchar distintas posturas y aportar soluciones que ya han aplicado en otros momentos de su vida.

Además, mantenerlos dentro de las conversaciones y las decisiones familiares fortalece su participación. También ayuda a combatir el aislamiento. Según el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, una de cada cinco personas en España sufre soledad no deseada y, en muchos casos, esta situación se prolonga durante más de dos años.

Por ello, el Plan de Comunicación Familiar no solo busca reducir los enfrentamientos. También pretende crear espacios de escucha, compañía y reconocimiento para los miembros de mayor edad.

Cinco pasos para mejorar la convivencia familiar

1. Aplicar el principio de “hoy por ti, mañana por mí”

El primer paso consiste en alternar las preferencias de forma amistosa. Una pareja puede tener opiniones diferentes sobre qué hacer durante el fin de semana, dónde comer o qué lugar visitar.

En lugar de convertir cada elección en una batalla, la propuesta plantea aplicar el principio de “hoy por ti, mañana por mí”. Una persona puede aceptar el plan de la otra y elegir la siguiente actividad.

Esta fórmula requiere flexibilidad y una actitud constructiva. Además, evita que uno de los miembros sienta que sus gustos quedan siempre relegados.

En estas situaciones, las personas mayores pueden aportar serenidad. García Gómez destaca que los abuelos suelen saber cómo rebajar la tensión y poner paz desde la experiencia.

2. Recuperar las conversaciones sin pantallas

El segundo paso propone aprovechar el desayuno, la comida o la cena para fomentar el diálogo entre padres, hijos y abuelos. Para conseguirlo, conviene reducir al mínimo el uso del teléfono móvil y otras pantallas durante esos momentos.

El plan plantea juegos sencillos que no necesitan materiales. Por ejemplo, una persona puede preguntar: “¿Qué ves ahora?”, “¿Cómo lo definirías en dos palabras?” o “¿Cómo lo representarías con gestos?”.

Estas actividades favorecen la expresión oral y corporal. Asimismo, permiten que niños, jóvenes y mayores participen en igualdad de condiciones.

Los gestos, las palabras y las emociones pueden convertirse así en herramientas para conocerse mejor. En este tipo de encuentros, los abuelos pueden ejercer como auténticos “jueces de paz” y animar a participar a quienes permanecen más callados.

3. Escuchar las historias de vida de los mayores

El tercer paso sitúa a los abuelos en el centro de la conversación familiar. Sus recuerdos pueden aportar enseñanzas, anécdotas y referencias que las generaciones más jóvenes desconocen.

Una actividad sencilla consiste en recuperar fotografías antiguas y pedirles que expliquen quién aparece, dónde se tomó la imagen o qué ocurrió aquel día. También se les puede preguntar qué momentos recuerdan con más emoción, qué dificultades tuvieron que superar o qué consejos darían a sus nietos.

Esta conversación crea una terapia afectiva y efectiva. Los mayores se sienten escuchados y valorados, mientras que los jóvenes conocen mejor la historia de su familia.

Además, sus experiencias pueden ayudar a afrontar situaciones actuales. Muchas veces, los abuelos ya han vivido problemas similares y pueden ofrecer una perspectiva más calmada.

4. Cuidar la relación con suegros, nueras, yernos y cuñados

La convivencia también puede complicarse cuando participan familiares que no pertenecen al núcleo inicial de la pareja. Las relaciones con suegros, nueras, yernos, cuñados y cuñadas requieren atención y respeto.

El manual aconseja mantener una comunicación abierta, evitar que algunas personas queden al margen y expresar las molestias antes de que se acumulen.

Cuando surge un desacuerdo, resulta preferible buscar un punto intermedio. García Gómez resume esta actitud con otra expresión: “Un pasito que dure”.

La intención no es evitar todas las diferencias. Se trata de hablar sin descalificar, rebajar el tono y recordar que el objetivo del encuentro es compartir tiempo, no imponer una opinión.

5. Utilizar frases positivas y propuestas concretas

El último paso propone sustituir las órdenes y los reproches por mensajes positivos. Las frases concretas ayudan a explicar lo que cada persona necesita sin atacar a los demás.

Estas son algunas de las expresiones propuestas:

  • “Deja que hoy te aconseje a qué hora podemos salir; mañana marcas tú la pauta”.
  • “Me gustaría hacer una excursión para conocer un lugar histórico, pero otro día elegiremos tu destino preferido”.
  • “Vamos a disfrutar del tiempo en común y a sacar el máximo partido a nuestra relación”.
  • “Si dejas el móvil un momento, podrás disfrutar de lo que está pasando a tu alrededor”.
  • “Dejemos que la abuela y el abuelo nos den su consejo para salir de dudas”.

El lenguaje positivo no elimina todos los conflictos. Sin embargo, reduce la tensión y facilita la búsqueda de acuerdos.

Diálogo y compañía frente a la soledad no deseada

El Día de los Abuelos representa una oportunidad para agradecer su trabajo cotidiano. No obstante, el reconocimiento no debería limitarse a una fecha concreta.

Las llamadas frecuentes, las visitas, los paseos y las comidas compartidas pueden ayudar a mantener los vínculos. También permiten detectar si una persona mayor atraviesa una situación de aislamiento o necesita más apoyo.

Para las familias de León, el plan propone una idea sencilla: reservar momentos sin prisas para hablar y escuchar. Una conversación durante un paseo, una sobremesa o una visita puede resultar más valiosa que cualquier regalo.

La convivencia familiar sin conflictos no exige que todos piensen igual. Requiere respeto, disposición para ceder y voluntad de comprender las necesidades de los demás.

En ese proceso, las abuelas y los abuelos no deben ocupar un papel secundario. Su memoria, su experiencia y su capacidad para unir generaciones los convierten en una pieza esencial de la vida familiar.

Julio García Gómez es experto en comunicación y relación social y director de Comunicación de la Fundación Economía y Salud, cargo que figura en la información institucional de la entidad. También desarrolla actividades relacionadas con las habilidades de comunicación y la expresión verbal y no verbal.

Fuente
Ahora León
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