Hay mañanas en las que las recepciones oficiales en el Ayuntamiento de León dejan a un lado el protocolo para llenarse de puro orgullo deportivo. La de hoy ha sido una de ellas.
El salón consistorial se ha vestido de gala para abrir sus puertas a las verdaderas protagonistas del fin de semana en la ciudad: las integrantes del Baloncesto Femenino León. No es para menos. El club acaba de sellar una página dorada en su historia al certificar su ascenso a la Liga Femenina Challenge, la durísima segunda división del baloncesto nacional.
El camino no ha sido una alfombra roja.
Para tocar la gloria, el conjunto dirigido desde el banquillo por Rafa González ha tenido que morder el polvo en un playoff de ascenso agónico, viéndose las caras con las grandes potencias de la categoría. El punto álgido de esta epopeya deportiva se vivió este mismo sábado. En un partido de alta tensión donde los nervios se templaron a base de talento y pizarra, el cuadro leonés doblegó al Club Baloncesto Femenino Alcorcón, desatando la euforia de una afición que llevaba tiempo esperando este momento.
El alcalde de León, José Antonio Diez, flanqueado por el concejal de Deportes, Vicente Canuria, ha ejercido de anfitrión en un encuentro cercano, directo y cargado de felicitaciones sinceras. Diez ha querido poner en valor el esfuerzo sobrehumano de las jugadoras y la lucidez del equipo técnico a lo largo de una temporada regular impecable que ahora encuentra su justa recompensa.
Subir un peldaño en el baloncesto español no es solo una cuestión de meter canastas. Exige estructura, compromiso y un apoyo institucional que sostenga el proyecto cuando los focos del playoff se apaguen y empiece la cruda realidad de la competición profesional.
Por eso, más allá de la enhorabuena de rigor por este hito histórico, las miradas ya están puestas en el futuro inmediato. Las jugadoras han escuchado de boca del regidor sus mejores deseos para un próximo curso que será, sin duda, el más exigente de sus carreras. León vuelve a estar en el mapa del baloncesto de élite, y esta mañana el Salón de Plenos ha sido el primer testigo de un proyecto que no se conforma con haber llegado a la cima, sino que ya piensa en cómo mantenerse en ella.