Correr parece el deporte más democrático del mundo: unas zapatillas, la calle y ganas. Sin embargo, este auge del running ha traído consigo una epidemia silenciosa de visitas al traumatólogo. El error no está en el deporte, sino en cómo lo tratamos.
Como bien explica el Dr. Ángel Villamor, director de la Clínica iQtra Medicina Avanzada, el running es exigente. Si no respetamos los tiempos del cuerpo, lo que debería ser una fuente de salud acaba convirtiéndose en un problema musculoesquelético. Aquí te contamos cómo evitar lesiones al correr y, de paso, disfrutar más de cada kilómetro.
La trampa del «cero a cien»: la importancia de la progresión
El mayor enemigo del corredor no es el cronómetro, es la prisa. El organismo necesita lo que los expertos llaman adaptación progresiva. No solo se trata de que tus pulmones aguanten, sino de que tus tendones, músculos y huesos se acostumbren al impacto.
-
Constancia frente a intensidad: Correr de forma esporádica es una sobrecarga peligrosa. El cuerpo responde a la regularidad.
-
Planificación: Una buena hoja de ruta evita que fuerces la máquina antes de que las piezas estén engrasadas.
No es solo mover las piernas: postura y técnica
A menudo vemos corredores con el tronco encorvado o los hombros cerrados. Esto no es solo una cuestión de estética; es un lastre para tu rendimiento. Según el Dr. Villamor, una mala postura limita la respiración y aumenta el desgaste físico.
El factor calzado
Tus zapatillas son tu única interfaz con el suelo. No compres las más bonitas, sino las que respeten tu tipo de pisada, tu peso y el terreno por el que te mueves. Una mala elección es el camino más corto hacia una ampolla o, peor aún, una lesión crónica.
Las lesiones que más teme el corredor (y cómo esquivarlas)
La lista es conocida por muchos habituales de la fisioterapia: fascitis plantar, tendinopatías (especialmente en el tendón de Aquiles) y dolores de rodilla.
«La mayoría de estas patologías surgen por aumentos bruscos en la intensidad», señala el especialista.
Para combatirlas, el Dr. Villamor pone el foco en la elasticidad. Trabajar la cadena posterior —desde la planta del pie hasta los glúteos— reduce drásticamente el riesgo de desgarros. Un músculo flexible es un músculo que no se rompe ante el imprevisto.
¿Es el running el enemigo de tus rodillas?
Aquí entra uno de los grandes mitos. Se suele decir que correr machaca las articulaciones. El Dr. Villamor es tajante: si las rodillas están sanas, el impacto es beneficioso. El cuerpo es inteligente y el impacto controlado estimula mecanismos de adaptación que protegen la articulación. El problema no es el impacto, es el exceso o correr sobre una lesión previa.
Un deporte para toda la vida
El objetivo final no debe ser correr una maratón mañana, sino poder correr un poco cada día durante los próximos cuarenta años. El running es apto para todas las edades siempre que se aplique el sentido común y el seguimiento adecuado.
Correr mejor es el paso previo a correr más. Con técnica, planificación y una buena dosis de paciencia, el running será tu mejor compañero de viaje.
