Hay obras que no se leen, se habitan. Este viernes 24 de abril, el Salón de Actos de la Biblioteca Municipal de La Bañeza se transformó en un espacio de reflexión profunda gracias a la ponencia “Otra Mirada”. Impartida por Emilio Blanco, la charla no fue una lección académica más sobre Don Quijote de la Mancha, sino un viaje personal y emocional hacia el corazón de Miguel de Cervantes.
El evento contó con el respaldo institucional del alcalde, Javier Carrera de Blas, y la concejal de Educación, Amada Moratinos, quienes destacaron la importancia de estas citas para mantener vivo el músculo cultural de la ciudad.
Cervantes y el «Siglo de Hierro»
Blanco, a quien el alcalde definió como un “gran divulgador”, comenzó contextualizando al hombre detrás del mito. Lejos de la visión idealizada que a veces proyectamos, describió la España de la época como un «siglo de hierro»: un periodo de una complejidad extrema, sombras sociales y una escasez de certezas biográficas sobre el propio Cervantes que aún hoy nos fascina.
El título de la ponencia, “Otra Mirada”, no es casual. Responde a la interpretación propia que Blanco hace de una obra que, a pesar de sus cuatro siglos de antigüedad, sigue interpelándonos como si hubiera sido escrita ayer tarde.
Del «sufrimiento» escolar a la pasión absoluta
Uno de los momentos más honestos de la tarde fue cuando el ponente compartió su evolución como lector. Blanco confesó que, en su etapa escolar, leer Don Quijote de la Mancha fue una imposición que llegó a «sufrir». Es un sentimiento que muchos comparten: la obligación suele ser el enemigo natural del placer literario.
Sin embargo, el tiempo —ese gran juez— hizo su trabajo. Hoy, Emilio Blanco se define como un apasionado de la obra, un lector persistente que encuentra matices inéditos en cada relectura. Para él, estamos ante “el libro de los libros”, una pieza fundamental que exige ser leída con la madurez que dan los años y la curiosidad de quien busca entender la condición humana.
El valor de la Biblioteca Juan de Ferreras
Durante el acto, el alcalde Carrera de Blas quiso poner en valor el escenario: la Biblioteca Municipal. Recordó la figura de Juan de Ferreras, ilustre bañezano y patrocinador de la Real Academia Española (RAE), vinculando así la historia local con la salvaguarda de la lengua que Cervantes llevó a su máxima expresión.
Una invitación a la lectura
La concejal Amada Moratinos subrayó el currículo y la «pasión por la lectura y la escritura» de Blanco, quien con un toque de ingenio se describe a sí mismo como un jubilado «afectado de frontalidad». Esa franqueza fue la que impregnó una sesión que terminó con una recomendación rotunda: vuelvan al Quijote.
En un mundo de lecturas rápidas y estímulos efímeros, la invitación de Emilio Blanco es un acto de rebeldía: detenerse, abrir las páginas de la obra cervantina y dejar que esa «otra mirada» nos cambie a nosotros también.