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Ciencia frente a la desertificación en el Día de la Conservación del Suelo

El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) presenta sus últimos avances en agricultura regenerativa, herramientas contra la erosión como el modelo PROSEB y un mapa para convertir los cultivos en sumideros de carbono.

La cuenca del Mediterráneo se enfrenta a un desafío invisible pero devastador: la pérdida de su capa fértil. Aunque la naturaleza requiere siglos para moldear un solo centímetro de tierra arable, las malas prácticas agrícolas, la escorrentía y los eventos climáticos extremos pueden destruirlo en cuestión de meses. Coincidiendo con el Día Internacional de la Conservación del Suelo, el Laboratorio de Erosión del IAS-CSIC, ubicado en Córdoba, reivindica la investigación científica como el único dique de contención eficaz frente a este deterioro.

Bajo la dirección del investigador José Alfonso Gómez, el centro ha acelerado durante el último año el desarrollo de estrategias transferibles al sector agrario, demostrando que la sostenibilidad ambiental es, además, la única vía para garantizar la viabilidad económica de las explotaciones en zonas áridas y semiáridas.

La revolución regenerativa: del olivar al sumidero de carbono

El foco de las investigaciones más recientes del IAS-CSIC se ha centrado en el ecosistema agrícola rey de la Península: el olivar. A través de proyectos internacionales como MARVIC y Olive-Carbon-Balance, el equipo ha diseñado una metodología pionera para medir con exactitud matemática el carbono orgánico retenido tanto en el suelo como en la biomasa aérea y radicular del árbol.

«El conocimiento preciso de los cambios en las reservas de carbono del suelo es fundamental para diseñar sistemas agrarios más sostenibles y para respaldar futuros mecanismos de certificación ambiental», explica José Alfonso Gómez.

Esta capacidad de auditoría ambiental no solo ayuda a mitigar la crisis climática fijando el CO₂ atmosférico en la tierra, sino que abre la puerta a que los agricultores accedan a nuevos mercados de créditos de carbono y ayudas vinculadas a la sostenibilidad. Las evidencias científicas en este campo se han expandido en este año con el proyecto AGRECO4CAST, orientado a evaluar la salud edáfica (del suelo) en los complejos terrenos del olivar de montaña.

Herramientas de ingeniería verde contra la erosión

Uno de los hitos técnicos más destacados del instituto ha sido la validación del modelo PROSEB, una herramienta informática de análisis y diseño que simula el impacto de combinar cubiertas vegetales, barreras de vegetación y sistemas de control de cárcavas (profundos canales erosivos abiertos por el agua de lluvia). Este modelo permite a los técnicos diseñar estrategias a la carta para retener el agua de lluvia, potenciar la infiltración y frenar en seco la pérdida de suelo.

Paralelamente, el grupo ha publicado en la plataforma Digital CSIC una guía práctica estandarizada para identificar de forma temprana los síntomas de erosión hídrica en olivares de todo el arco mediterráneo, respaldada por un exhaustivo artículo de validación metodológica en la revista internacional Land Degradation & Development.

Esta transferencia de conocimiento se extiende también a zonas críticamente sensibles como el entorno de Doñana a través del proyecto ReNAtgro, que introduce la renaturalización en cultivos de cítricos, fresas y frutos rojos.

Un puente científico de Córdoba al mundo

El problema de la degradación de la tierra no entiende de fronteras. Por ello, el laboratorio cordobés ha internacionalizado sus soluciones colaborando estrechamente con la Northwest A&F University de China para aplicar estas técnicas de conservación en las gigantescas plantaciones de manzanos del Loess Plateau, una de las zonas con mayor erosión del planeta.

Los lazos científicos se extienden a instituciones de primer orden en Italia (CNR-STEMS), Austria (BOKU), Marruecos (UM6P) y el Consejo Oleícola Internacional, atrayendo a investigadoras de África y Latinoamérica para realizar estancias de investigación en España.

El desafío final, sin embargo, se juega en los campos locales. Desde su alianza en la Unidad Asociada con el IFAPA, el IAS-CSIC compagina la alta literatura científica con una intensa labor de divulgación en jornadas técnicas y plataformas digitales, incluyendo su canal pedagógico de YouTube (@erosionlab_ias).

La ciencia ha demostrado qué funciona y cómo aplicarlo; el próximo paso requiere el compromiso firme de las administraciones y el sector productivo para entender que proteger el suelo es la inversión pública más urgente para asegurar el porvenir rural.

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