El emprendimiento sénior en Castilla y León se sitúa por debajo de la media nacional. Así lo refleja el estudio El emprendimiento sénior en España, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, en colaboración con el Observatorio del Emprendimiento de España.
Según el informe, el 8,9% de los mayores de 55 años en Castilla y León desarrolla una actividad emprendedora. La cifra queda un punto por debajo del conjunto del país, donde el porcentaje alcanza el 9,9%.
En la comunidad, el 5,9% de los emprendedores sénior está al frente de empresas consolidadas, con más de tres años y medio de trayectoria. Además, el 3% ha emprendido recientemente. En España, esos datos se sitúan en el 7% y el 2,9%, respectivamente.
Más estabilidad y menos abandono empresarial
El estudio destaca que el emprendimiento sénior en Castilla y León forma parte de una tendencia creciente en España. Aunque las personas mayores de 55 años emprenden menos que otros grupos de edad, sus proyectos muestran una mayor capacidad de resistencia.
A nivel nacional, los sénior presentan la menor tasa de abandono empresarial, con solo un 1,2%. El dato contrasta con el 4,5% registrado entre los presénior, de 50 a 54 años, y con el 4,1% de los menores de 50.
Esta estabilidad se explica, en parte, por la experiencia profesional acumulada. También influyen los conocimientos adquiridos durante años de trayectoria laboral y una red de contactos más consolidada.
La necesidad laboral impulsa muchos negocios
La principal razón para emprender entre los mayores de 55 años es la necesidad de generar ingresos. De hecho, el 57% de los emprendedores sénior afirma que puso en marcha su negocio para “ganarse la vida”.
Ese porcentaje aumenta hasta el 65% entre quienes ya cuentan con empresas consolidadas. Por tanto, el autoempleo se convierte en una salida para muchas personas que encuentran dificultades para mantenerse en el mercado laboral.
El informe recuerda que el paro entre los mayores de 55 años casi se ha duplicado desde 2008. En 2024 alcanzó las 505.700 personas en España, con una tasa del 10%, muy por encima de la media europea.
Además, el 62% de los desempleados sénior son parados de larga duración. Esta situación refuerza el papel del emprendimiento como vía para seguir activos.
Ocho de cada diez se ven preparados para emprender
Uno de los datos más relevantes del informe es la confianza del colectivo sénior en sus capacidades. El 82% de los mayores de 55 años que emprenden asegura tener los conocimientos, habilidades y experiencia necesarios para sacar adelante su negocio.
También destaca que el 39% detecta oportunidades para emprender, un porcentaje superior al de otros grupos de edad. Sin embargo, solo el 33% considera fácil iniciar una actividad empresarial.
Por ello, el estudio apunta a que la experiencia no elimina las barreras. La burocracia, la financiación, la digitalización y la falta de apoyos específicos siguen siendo obstáculos importantes.
Diferencias por género y nacionalidad
El emprendimiento sénior también presenta diferencias internas. Entre los hombres mayores de 55 años, el 9,1% lidera empresas consolidadas. En el caso de las mujeres, el porcentaje baja al 5%.
La brecha también aparece en el emprendimiento reciente. La tasa masculina alcanza el 3,6%, mientras que la femenina se queda en el 2,2%.
Por nacionalidad, los mayores de 55 años extranjeros muestran una mayor actividad emprendedora. Su tasa de emprendimiento reciente es del 6,2%, más del doble que la de los españoles de la misma edad, situada en el 2,7%.
Servicios, sostenibilidad e inteligencia artificial
La mayoría de los proyectos sénior se concentra en el sector servicios. Destacan las actividades dirigidas al consumidor y los servicios a empresas.
El informe también subraya el peso creciente de la sostenibilidad. El 72% de los sénior con empresas consolidadas prioriza el impacto social o ambiental de su negocio.
En cambio, la innovación tecnológica avanza con más lentitud. Solo el 10% de las iniciativas recientes lideradas por mayores de 55 años presenta un grado de innovación tecnológica medio-alto.
La inteligencia artificial aparece como un reto y una oportunidad. Los sénior valoran su potencial para mejorar la personalización, la productividad y la innovación. No obstante, muestran preocupación por la seguridad de los datos, los costes de implantación y los dilemas éticos.
Un desafío para Castilla y León
El emprendimiento sénior en Castilla y León supone una oportunidad económica y social en una comunidad marcada por el envejecimiento de la población.
El informe concluye que este colectivo puede aportar experiencia, estabilidad y conocimiento al tejido empresarial. Sin embargo, para aprovechar ese potencial será necesario reforzar las políticas públicas, mejorar el acceso a financiación y facilitar la digitalización de los nuevos negocios.
En este contexto, Castilla y León tiene margen de crecimiento. La comunidad parte de una posición inferior a la media nacional, pero cuenta con un perfil sénior capaz de consolidar proyectos y generar actividad económica en el territorio.
