Cajamar ha ratificado este jueves su hoja de ruta para seguir creciendo. La Asamblea General Ordinaria de Delegados ha aprobado el informe de gestión y las cuentas individuales y consolidadas del ejercicio 2025, en una sesión en la que el presidente, Eduardo Baamonde, y el director general, Sergio Pérez, han defendido la solidez del grupo y su plan de expansión.
El principal anuncio ha sido claro: Cajamar abrirá 11 nuevas oficinas, diez físicas y una oficina móvil itinerante en Málaga. Con este movimiento, la entidad quiere reforzar su diversificación y ganar presencia en nuevos mercados, al tiempo que mantiene su apuesta por la atención presencial y la inclusión financiera.
Entre las ciudades elegidas para nuevas aperturas figuran A Coruña, Barcelona, Mairena del Aljarafe, Madrid, Pozuelo de Alarcón, Vigo, Vilanova i la Geltrú y Zaragoza. Además, la nueva oficina móvil se sumará a las ya operativas para alcanzar un total de 13 unidades móviles, que prestarán servicio en 94 pequeñas poblaciones de Alicante, Almería, Castellón, Cuenca, Málaga y Valencia. Entre las ubicaciones anunciadas, por ahora, no figura León.
Durante su intervención, Baamonde sostuvo que la entidad ha vuelto a mejorar sus principales indicadores en un contexto internacional complejo. Según trasladó a los delegados, Cajamar cerró 2025 con avances en rentabilidad, solvencia, morosidad y coberturas, además de elevar su inversión crediticia un 9,2 %.
El presidente también puso el foco en el negocio agroalimentario, uno de los ejes históricos del grupo. Según los datos expuestos en la asamblea, Cajamar elevó su financiación al sector primario y alcanzó una cuota de mercado nacional del 15,2 % en ese ámbito. Baamonde presentó esa evolución como una prueba del compromiso de la entidad con un sector estratégico para la economía española.
La entidad también defendió el crecimiento de su base comercial. En 2025, el número de clientes aumentó casi un 2 %, con avances, según explicó la dirección, tanto en particulares como en empresas de distinto tamaño. Ese aumento, unido al refuerzo del crédito y a la expansión geográfica, forma parte de la estrategia con la que Cajamar busca ampliar negocio sin renunciar a su perfil cooperativo.
Balance de 2025: más beneficio y más volumen de negocio
En el repaso financiero, Sergio Pérez detalló que el balance de Cajamar al cierre de 2025 alcanzó los 54.918 millones de euros. El resultado neto individual se situó en 324 millones, mientras que el beneficio consolidado del Grupo Cooperativo Cajamar ascendió a 349 millones de euros.
Además, los ingresos recurrentes de la actividad bancaria sumaron 311 millones de euros, un 7 % más que en 2024. El crédito bruto minorista, por su parte, se elevó hasta los 29.663 millones de euros. Pérez vinculó estos resultados a una estrategia centrada en la sostenibilidad, la eficiencia operativa y la adaptación a un escenario internacional exigente.
Otro de los mensajes centrales de la asamblea fue la reivindicación del modelo de proximidad. Baamonde recordó que el 44,3 % de las oficinas de Cajamar están ubicadas en municipios de menos de 10.000 habitantes, y que un tercio se encuentran en localidades de menos de 5.000 vecinos. La entidad presentó este despliegue como una herramienta contra la exclusión financiera en zonas rurales.
Ese enfoque conecta con el perfil de muchos territorios del interior, como León, donde el mantenimiento de servicios financieros presenciales sigue siendo un asunto sensible en amplias comarcas. Aunque el plan de aperturas anunciado no incluye nuevas sucursales en la provincia leonesa, el discurso de la entidad insistió en que la cercanía seguirá siendo una de sus señas de identidad.
El peso del modelo cooperativo y el mensaje final de Baamonde
En su discurso, el presidente vinculó los resultados de 2025 con decisiones tomadas en años anteriores para diversificar negocio y ampliar horizontes. También defendió el impacto económico del grupo. Según las cifras expuestas, la aportación de Cajamar al PIB nacional alcanzó los 13.381 millones de euros, con una contribución estimada de 196.633 empleos entre actividad directa e indirecta.
Baamonde aprovechó además la asamblea para recordar el simbolismo del aniversario de la primera oficina de la antigua Caja Rural Provincial de Almería, origen de la actual Cajamar. El pasado 20 de abril se cumplieron 60 años de aquella apertura, una fecha que la entidad utilizó para subrayar sus raíces cooperativas y su papel histórico en el desarrollo económico y social de distintos territorios.
También hubo espacio para la innovación y el conocimiento aplicado al campo. La dirección destacó el 50 aniversario de la Estación Experimental Cajamar Las Palmerillas, un centro que la entidad considera clave en la transferencia de conocimiento al sector agroalimentario. En ese balance anual, Cajamar recordó incluso la visita de la reina Letizia como uno de los hitos institucionales del pasado ejercicio.
Ya en el cierre, Baamonde lanzó un mensaje de tono europeísta y apeló a reforzar el liderazgo de Europa ante la incertidumbre geopolítica. Con todo, la idea que dejó la asamblea fue otra: Cajamar abrirá 11 nuevas oficinas y quiere hacerlo apoyándose en una combinación de crecimiento comercial, presencia física y banca de proximidad.