Las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, agotamiento y golpes de calor. Por ello, conocer cómo afrontar una ola de calor resulta esencial para reducir riesgos, especialmente entre la población más vulnerable.
Protección Civil y Emergencias de la Junta de Castilla y León aconseja limitar la exposición al sol, refrescar las viviendas y beber líquidos con frecuencia. Además, recuerda que nunca debe permanecer una persona dentro de un vehículo estacionado y cerrado al sol, aunque sea durante pocos minutos.
Evitar el sol en las horas centrales
La principal recomendación consiste en evitar la exposición directa al sol, las salidas innecesarias y la actividad física intensa entre las 12:00 y las 18:00 horas.
Cuando sea necesario salir, conviene caminar por zonas de sombra, realizar descansos y proteger especialmente la cabeza. La ropa debe ser ligera, holgada y de colores claros. También se recomienda utilizar sombrero, gorra, gafas de sol y protección solar.
La hidratación debe mantenerse durante toda la jornada. Para ello, se aconseja beber agua u otros líquidos frescos sin esperar a tener sed, sobre todo durante desplazamientos o actividades en el exterior.
Cómo mantener fresca la vivienda
Durante el día, se recomienda bajar las persianas y mantener cerradas las ventanas cuando la temperatura exterior sea más elevada. Por la noche y a primera hora de la mañana, la vivienda puede ventilarse aprovechando el aire más fresco.
Las personas deben permanecer, siempre que sea posible, en las habitaciones más ventiladas y con menor exposición al sol. Los ventiladores pueden ayudar a mejorar la sensación térmica, aunque no sustituyen una hidratación adecuada.
Asimismo, las duchas templadas, los paños húmedos y el descanso en espacios frescos contribuyen a reducir la temperatura corporal.
Alimentación ligera e hidratación frecuente
Las altas temperaturas también obligan a extremar las precauciones con los alimentos. Conviene aumentar el consumo de frutas, verduras y comidas ligeras, además de comprobar las fechas y condiciones de conservación.
Por el contrario, se deben evitar las comidas muy calientes y reducir el consumo de alcohol, ya que puede favorecer la deshidratación.
La Junta aconseja vigilar especialmente los alimentos que necesitan refrigeración. Una conservación inadecuada puede acelerar su deterioro y aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Quiénes tienen mayor riesgo ante el calor
Los efectos de una ola de calor pueden ser más graves en niños y niñas, mujeres embarazadas, personas mayores y pacientes con enfermedades previas.
Estos grupos pueden no percibir la sed con claridad o presentar mayores dificultades para regular la temperatura corporal. Por este motivo, familiares, cuidadores y personas del entorno deben comprobar que beben suficiente agua y permanecen en espacios frescos.
También se debe prestar atención a quienes trabajan al aire libre o realizan esfuerzos físicos durante las horas de mayor temperatura.
Qué hacer ante un golpe de calor
Un golpe de calor constituye una emergencia médica. Puede manifestarse con temperatura corporal muy elevada, piel caliente, dolor de cabeza, mareos, confusión, debilidad, náuseas o pérdida de conocimiento.
Ante estos síntomas, se debe llamar inmediatamente al teléfono de emergencias 112 y trasladar a la persona a un lugar fresco o a la sombra.
Mientras llega la asistencia sanitaria, conviene tumbarla, aflojar o desabrochar la ropa y aplicar paños húmedos y frescos en la cabeza, el cuello, las axilas y las ingles. El objetivo es reducir progresivamente su temperatura corporal.
Si la persona está consciente, puede tomar agua o bebidas isotónicas poco a poco. Sin embargo, no debe introducirse de golpe en una bañera con agua fría.
Cuando la persona esté inconsciente, debe colocarse de lado, con las piernas flexionadas. Nunca se le deben dar líquidos, debido al riesgo de atragantamiento.
Los vehículos pueden convertirse en una trampa mortal
El interior de un coche cerrado puede alcanzar temperaturas peligrosas en pocos minutos. Por ello, no debe dejarse a nadie dentro de un vehículo estacionado al sol, especialmente a menores, mayores o personas dependientes.
Abrir parcialmente una ventanilla no elimina el riesgo. La única medida segura consiste en sacar a la persona del vehículo y acompañarla a un lugar fresco.
La prevención, la vigilancia de los síntomas y una actuación rápida pueden evitar consecuencias graves. Frente a las altas temperaturas, la hidratación, la sombra y el descanso siguen siendo las medidas más eficaces.
