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60 años del incendio de la Catedral de León: el rayo que puso en peligro a la Pulchra Leonina

El 29 de mayo de 1966, un rayo originó el incendio de la Catedral de León. Las llamas arrasaron la techumbre, pero la rápida actuación de religiosos, vecinos, bomberos y técnicos evitó una tragedia mayor.

León recuerda este 29 de mayo de 2026 uno de los episodios más impactantes de su historia reciente: el incendio de la Catedral de León, ocurrido hace 60 años. Aquel domingo de 1966, una tormenta descargó sobre la ciudad y un rayo alcanzó la cubierta del templo gótico. Horas después, la Pulchra Leonina ardía ante la mirada angustiada de cientos de leoneses.

El fuego se detectó durante la misa vespertina. El canónigo Fidel Alonso Andrés pidió calma, mientras los fieles abandonaban el templo. Al mismo tiempo, voluntarios y seminaristas formaron una cadena para poner a salvo objetos de valor y parte del fondo documental de la Catedral.

El rayo que desató el incendio de la Catedral de León

Las crónicas sitúan el inicio del siniestro en la tarde del 29 de mayo de 1966. Según la Revista Catedral de León, el rayo cayó hacia las 18:30 horas, aunque las primeras señales de humo no se apreciaron hasta las 20:30 horas. A las 21:30 horas, la techumbre ardía desde el ábside hasta la fachada principal.

El incendio destruyó la antigua estructura de madera de los tejados superiores. También causó daños en varias vidrieras y rosetones. Sin embargo, el interior del templo y sus bóvedas resistieron. Esa fue la clave que evitó que León perdiera uno de sus símbolos patrimoniales más queridos.

Andrés Seoane y la decisión que salvó la Pulchra

En el recuerdo de aquella noche ocupa un lugar destacado Andrés Seoane, cantero mayor y restaurador de la Catedral. Su conocimiento del edificio fue decisivo. Las crónicas destacan que ordenó limitar el uso de agua para evitar que la piedra toba absorbiera humedad, aumentara de peso y provocara el derrumbe de las bóvedas.

La decisión fue arriesgada, pero resultó fundamental. Los equipos de extinción concentraron sus esfuerzos en controlar el avance de las llamas y evitar que el fuego se propagara a otras zonas del templo. La Catedral no se vino abajo. León respiró aliviado después de una noche de miedo.

Una herida que cambió la seguridad del templo

Tras el incendio de la Catedral de León, el templo inició labores de limpieza y reparación. La Catedral volvió a abrir al culto apenas seis días después, en una jornada muy emotiva para la ciudad.

Aquel suceso también marcó un antes y un después en la conservación del monumento. La cubierta dañada fue sustituida por una estructura metálica. Además, el Cabildo impulsó nuevas medidas de seguridad para proteger un edificio esencial en la historia y la identidad leonesa.

Seis décadas después, el incendio de la Catedral de León sigue vivo en la memoria colectiva. No solo por el fuego, sino por la respuesta de una ciudad que actuó con rapidez para proteger su patrimonio. La Pulchra Leonina sobrevivió aquella noche y continúa siendo uno de los grandes emblemas de León.

Fuente
Ahora León
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