La Policía Nacional ha alertado de la aparición de distintas modalidades de hurtos a personas mayores en Castilla y León, delitos en los que los autores recurren principalmente al engaño, la distracción y el aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad.
La advertencia, difundida este 16 de agosto, afecta al conjunto de Castilla y León y cobra especial interés para las personas mayores y sus familias en provincias como León. Según la Policía, estos hechos pueden producirse tanto en la vía pública como en establecimientos comerciales, aparcamientos, cajeros automáticos o incluso en los domicilios.
Las víctimas suelen tener entre 70 y 80 años, se desplazan solas y, en algunos casos, presentan dificultades de movilidad. Además, la Policía señala que detrás de estos delitos aparecen grupos itinerantes que recorren cientos de kilómetros y abandonan las ciudades poco después de cometer los hurtos.
Más de 100 detenidos en tres meses
La dimensión del problema queda reflejada en los datos facilitados por la Jefatura Superior de Policía de Castilla y León.
Durante los últimos tres meses, los agentes han detenido a más de 100 personas como presuntas autoras de hurtos en sus diferentes modalidades. Además, han sido identificadas más de 1.000 personas en el marco de actuaciones relacionadas con este tipo de delincuencia.
La Policía reconoce que investigar estos delitos resulta especialmente complejo. Una de las razones es el carácter itinerante de algunos de los grupos implicados, que pueden desplazarse rápidamente de una localidad a otra.
El llamado «abrazo cariñoso»
Una de las modalidades detectadas es el denominado hurto amoroso o «abrazo cariñoso».
En este caso, una persona se aproxima a la víctima mostrando una cercanía inesperada. Puede fingir que la conoce, solicitar ayuda o buscar cualquier pretexto para establecer contacto físico.
Durante ese acercamiento, los delincuentes intentan apoderarse de joyas, relojes o carteras sin utilizar violencia. Las víctimas suelen ser personas mayores que regresan a sus viviendas o que se encuentran descansando en parques y espacios públicos.
El «hurto de la siembra», especialmente en supermercados
Otro método que preocupa a la Policía es el conocido como hurto de la siembra.
En esta modalidad, las víctimas son principalmente mujeres de entre 60 y 70 años y los hechos suelen producirse en aparcamientos de supermercados.
Los delincuentes pueden hacer creer a una persona que se le han caído unas llaves o unas monedas junto al vehículo. Mientras la víctima comprueba lo ocurrido, otro integrante del grupo aprovecha la distracción para sustraer objetos del interior del coche.
Otra variante consiste en reclamar la atención desde un vehículo, fingiendo una avería o solicitando una dirección. Mientras tanto, un cómplice actúa sobre las pertenencias de la víctima.
De una mancha en la ropa al falso asistente social
La Policía Nacional también advierte del denominado hurto de la mancha. Los autores arrojan alguna sustancia sobre la ropa y después aparentan ayudar a limpiarla. Esa distracción sirve para sustraer bolsos, teléfonos móviles o carteras.
Este tipo de hechos puede producirse en lugares concurridos y, especialmente, en las inmediaciones de entidades bancarias.
Más delicado todavía es el hurto del falso asistente social. Los delincuentes se presentan como trabajadores de servicios sociales e incluso pueden realizar previamente una llamada telefónica para dar credibilidad al engaño.
Mientras una persona mantiene entretenida a la víctima, otra accede a la vivienda y busca dinero o joyas.
Hurtos en comercios, joyerías y cajeros
La lista de procedimientos detectados es más amplia.
En el denominado hurto mágico, los autores compran un producto de escaso valor utilizando un billete de importe elevado. Después generan confusión durante el cambio hasta conseguir que el comerciante entregue más dinero del que corresponde.
También se han registrado casos de cambio o sustracción de joyas. En comercios, la maniobra puede consistir en distraer a los empleados para sustituir piezas auténticas. En la vía pública, los delincuentes pueden convencer a la víctima para que muestre sus joyas y realizar después un intercambio por bisutería.
Los cajeros automáticos constituyen otro punto de riesgo. Mediante engaños o distracciones, los autores pueden intentar sustituir la tarjeta bancaria o manipular la operación para introducir cantidades elevadas. Posteriormente, utilizan la tarjeta para retirar dinero.
El tocomocho continúa entre los métodos detectados
Entre las técnicas señaladas por la Policía aparece también el conocido tocomocho, una modalidad histórica de estafa que continúa utilizándose.
El engaño consiste en generar en la víctima la expectativa de obtener un importante beneficio económico. Finalmente, los delincuentes consiguen que entregue cantidades elevadas de dinero, que en ocasiones son retiradas previamente de una entidad bancaria.
Qué recomienda la Policía para evitar estos hurtos
La prevención pasa, en primer lugar, por desconfiar de acercamientos inesperados y proteger tanto las pertenencias como el espacio personal.
La Policía recomienda guardar el dinero antes de abandonar un cajero, evitar conversaciones con desconocidos que se aproximen durante una operación bancaria y extremar la atención en los aparcamientos.
También aconseja no dejar móviles, bolsos o carteras sobre las mesas de las terrazas, evitar exhibir joyas o relojes de elevado valor y rechazar contactos físicos inesperados.
Además, conviene desconfiar de excusas poco habituales, como encuestas improvisadas, recogidas de firmas o peticiones de ayuda que impliquen una aproximación excesiva.
En el caso de las personas mayores, la Policía anima a familiares y allegados a acompañarlas cuando sea posible durante paseos o recados.
La Policía pide colaboración a las familias
La Jefatura Superior de Policía de Castilla y León ha pedido colaboración ciudadana para que estas recomendaciones lleguen especialmente a personas mayores y a sus familiares.
El objetivo es reducir las posibilidades de que se conviertan en víctimas y facilitar, al mismo tiempo, una detección más rápida de este tipo de delitos.
La información preventiva resulta especialmente relevante ante métodos que, pese a ser diferentes, comparten una misma estrategia: ganarse durante unos segundos la confianza de la víctima o desviar su atención para sustraer sus pertenencias.

