El conocimiento de idiomas sigue pesando en los procesos de selección, aunque esa exigencia no siempre se corresponde con las tareas que finalmente desarrolla el trabajador. El 27,7% de los profesionales de Castilla y León tuvo que acreditar un segundo idioma para ser contratado y posteriormente no lo utiliza en su puesto, según un análisis de Randstad sobre idiomas y empleo.
El porcentaje sitúa a Castilla y León como la comunidad con menor incidencia de idiomas exigidos que después no se utilizan. El dato resulta especialmente relevante en un mercado laboral en el que dominar otras lenguas continúa percibiéndose como una ventaja para acceder a nuevas oportunidades.
De hecho, el 88,3% de los castellanoleoneses considera que saber idiomas mejora las posibilidades de encontrar empleo. La cifra se sitúa ligeramente por debajo de la media española, que alcanza el 88,9%.
Más de la mitad conoce al menos otro idioma
El estudio, elaborado a partir de una encuesta a cerca de 5.700 trabajadores en España, señala que el 55,6% de la fuerza laboral de Castilla y León conoce al menos una lengua adicional a su idioma materno.
Además, un 19,4% se declara multilingüe, es decir, afirma conocer dos o más idiomas además de su lengua materna.
Sin embargo, los datos sobre idiomas y empleo en Castilla y León muestran una diferencia entre lo que se solicita durante una entrevista o proceso de selección y lo que realmente se necesita una vez incorporado el profesional.
La nota difundida por Randstad recoge un 27,6% al analizar la aplicación efectiva del idioma en el puesto, mientras que tanto el titular como la comparación entre comunidades sitúan la tasa de Castilla y León en el 27,7%.
Castilla y León, por debajo de otras comunidades
Castilla y León presenta el porcentaje más reducido dentro de la clasificación incluida en el análisis. Le siguen Castilla-La Mancha, con un 32,5%; Galicia, con un 32,4%; y Aragón, con un 35,8%.
En el extremo contrario aparece Cataluña. Allí, el 45% de los trabajadores asegura que tuvo que demostrar el conocimiento de un idioma que posteriormente no utiliza.
A continuación se sitúan la Comunidad de Madrid, con un 43,7%; Andalucía, con un 43,3%; Comunidad Valenciana, con un 40,2%; Canarias, con un 38,5%; Asturias, con un 38,3%; y País Vasco, con un 36,1%.
En el conjunto de España, el 38,8% de los trabajadores afirma que le exigieron acreditar un segundo idioma durante el proceso de selección pese a no utilizarlo después en su actividad cotidiana.
Los trabajadores con mayor formación, los más afectados
El nivel académico marca también diferencias importantes. Según los datos de Randstad, el 63,3% de los trabajadores con un postgrado, máster o doctorado tuvo que acreditar un idioma que después no ha utilizado en su jornada laboral.
Entre quienes cuentan con estudios universitarios de grado, la proporción baja hasta el 50%.
La cifra continúa descendiendo entre los profesionales con Bachillerato o Formación Profesional, donde alcanza el 34,6%, mientras que entre las personas con Educación Secundaria Obligatoria o estudios de Primaria se sitúa en el 21,2%.
Por tanto, el análisis sobre idiomas y empleo en Castilla y León y en el resto del país apunta a una tendencia clara: cuanto mayor es el nivel formativo, mayor es también la frecuencia con la que las empresas solicitan conocimientos lingüísticos durante la contratación.
El grupo de 25 a 44 años concentra el porcentaje más alto
La edad también influye. El 44,9% de los trabajadores de entre 25 y 44 años afirma que le solicitaron un idioma que después no ha utilizado.
Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el porcentaje baja hasta el 34,9%. En el caso de los mayores de 45 años alcanza el 34,8%.
Precisamente este último grupo es el que muestra una mayor confianza en el valor profesional de conocer otras lenguas. El 60,6% de los mayores de 45 años considera que hablar más de un idioma mejora “mucho” sus posibilidades de encontrar empleo.
Los idiomas mantienen su valor en el mercado laboral
Pese a la diferencia entre algunos requisitos de selección y las necesidades posteriores del puesto, la percepción social sigue siendo clara.
En España, el 88,9% cree que saber más de una lengua mejora las posibilidades de encontrar trabajo. Un 59% considera que ayuda “mucho” y otro 29,9% señala que ayuda “algo”.
Solo un 8,7% considera que los idiomas influyen poco, mientras que un 2,4% cree que no tienen ninguna influencia.
Así, los datos reflejan una paradoja dentro del mercado laboral: los idiomas siguen siendo una herramienta muy valorada para acceder a un empleo, aunque una parte importante de quienes tuvieron que demostrarlos durante la selección termina sin utilizarlos en su actividad profesional.

