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Una estudiante de la ULE impulsa un “Verano sin pantallas” para unir generaciones en cuatro pueblos de León

El proyecto de Irene González Manceñido ha llevado talleres de memoria, creatividad y recuperación de recuerdos a Villanueva de las Manzanas, Villacelama, Palanquinos y Riego del Monte

Salir a la calle, compartir una conversación y recuperar los recuerdos de quienes llevan toda una vida en el pueblo. Esa es la idea que ha guiado “Verano sin pantallas”, un proyecto desarrollado este verano en cuatro localidades leonesas para fomentar la convivencia entre generaciones.

La iniciativa está liderada por Irene González Manceñido, estudiante del programa de Doctorado en Economía de la Universidad de León (ULE). Durante los últimos meses, el proyecto ha llegado a Villanueva de las Manzanas, Villacelama, Palanquinos y Riego del Monte.

El objetivo de Verano sin pantallas en León pasa por recuperar formas de ocio alejadas de los dispositivos electrónicos. Al mismo tiempo, la propuesta busca crear nuevos espacios de relación entre niños, jóvenes y mayores y contribuir a combatir la soledad no deseada.

Talleres para recuperar conversaciones y recuerdos

El programa ha incluido actividades de creatividad y memoria, entrevistas entre distintas generaciones e intervenciones artísticas sobre fotografías antiguas.

Así, los más pequeños han podido descubrir cómo era la vida de sus pueblos a través de las historias de sus vecinos de mayor edad. A su vez, las personas mayores han participado en talleres destinados a recuperar recuerdos vinculados a la comunidad.

Las fotografías antiguas también se han convertido en una herramienta para conectar pasado y presente. Los participantes han trabajado artísticamente sobre estas imágenes, mientras las conversaciones surgidas durante las actividades han permitido recuperar parte de la memoria local.

Para Irene González Manceñido, el valor de la experiencia va más allá de cada actividad concreta.

“Muchas veces lo más valioso no es solo el taller, sino el espacio de encuentro que se genera alrededor de él”.

Según explica la estudiante, propuestas aparentemente sencillas han conseguido reunir a personas que anteriormente apenas encontraban oportunidades para relacionarse.

Cuando la pantalla deja paso a la conversación

Uno de los resultados más llamativos de Verano sin pantallas en León ha sido la respuesta de los participantes más jóvenes.

En uno de los talleres aprendieron técnicas de bordado sobre fotografías. Aunque inicialmente podía parecer una actividad alejada de sus intereses, la experiencia tuvo una acogida especialmente positiva.

Los jóvenes participaron, plantearon preguntas e incluso propusieron celebrar nuevas sesiones para que pudieran sumarse otros amigos, según recoge la Universidad de León.

Además, el boca a boca permitió que las actividades fueran incorporando nuevos participantes. De este modo, se generó progresivamente un ambiente de confianza tanto con la responsable del proyecto como entre los propios vecinos.

La estudiante destaca también la importancia de escuchar a quienes participan y adaptar las propuestas a sus intereses y necesidades. Esa cercanía ha permitido conocer mejor la realidad cotidiana de las localidades en las que se ha desarrollado la iniciativa.

Una alternativa de ocio para los pueblos de León

Más allá de reducir el tiempo delante del móvil, la televisión o el ordenador, el proyecto plantea una reflexión sobre la forma de relacionarse en los pueblos.

Niños, jóvenes y mayores han compartido tiempo, conocimientos y recuerdos, recuperando espacios de convivencia que durante años tuvieron en calles y plazas uno de sus principales escenarios.

El trabajo desarrollado durante el verano culmina, además, con una exposición que reúne las intervenciones artísticas y parte de la memoria local recuperada durante las conversaciones entre generaciones. La nota de prensa facilitada por la Universidad de León no concreta el lugar de celebración de esa muestra.

RALBAR lleva el talento universitario al medio rural

La iniciativa se enmarca en RALBAR 2026, el programa promovido por la Universidad de León con el apoyo de la Fundación Banco Sabadell para acercar durante los meses de verano el conocimiento universitario a diferentes municipios de la provincia.

En su sexta edición se han seleccionado 13 proyectos. Desde la puesta en marcha del programa en 2021, RALBAR suma ya 74 iniciativas desarrolladas en ámbitos como el patrimonio, la innovación social, la sostenibilidad, la educación y el desarrollo territorial.

De esta forma, Verano sin pantallas en León convierte algo tan cotidiano como una conversación en una herramienta para recuperar vínculos, compartir memoria y generar nuevas relaciones entre quienes viven en el medio rural.

Fuente
ULE
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