La gestión de los servicios de atención al ciudadano en el Ayuntamiento de León ha vuelto a situarse en el centro de la polémica política. El Grupo Municipal de Unión del Pueblo Leonés (UPL) ha denunciado hoy la situación de colapso que sufren las oficinas municipales, donde las colas para obtener certificados de empadronamiento se extienden ya varios metros fuera del edificio desde primera hora de la mañana.
Un punto de inflexión en la regularización
Esta saturación administrativa es consecuencia directa de las actuales medidas estatales para la regularización de migrantes. Estos trámites exigen el certificado de empadronamiento como documento indispensable para acreditar el tiempo de permanencia en España, lo que ha generado una petición «ingente» de certificados en las últimas semanas.
Desde UPL señalan que, si bien el atasco inicial podía ser comprensible por la incertidumbre del volumen de solicitudes, la persistencia de las colas semanas después es inaceptable. «Lo que no tiene sentido y no es de recibo es que a día de hoy las colas salgan a la calle», afirman desde la formación leonesista, calificando la situación de «clara improvisación».
Críticas a la falta de empatía y gestión
Para el Grupo Municipal de UPL, el escenario actual evidencia una preocupante falta de flexibilidad y empatía por parte del equipo de gobierno encabezado por el PSOE. Consideran que no se ha buscado una solución eficaz que dote de rapidez a un trámite burocrático esencial para miles de personas que buscan normalizar su situación legal.
«Hemos podido comprobar en el día de hoy que las largas colas a la puerta del Ayuntamiento persisten», subrayan, criticando que no se haya adaptado el servicio a una demanda que ya se preveía alta.
Exigencia de refuerzo de personal
Ante este panorama, UPL ha exigido formalmente al equipo de gobierno socialista que adopte medidas urgentes, centradas principalmente en el refuerzo de personal en las oficinas de atención al público de la planta baja del consistorio.
El objetivo de la formación es que todas las solicitudes sean atendidas con la mayor diligencia posible, eliminando las esperas a la intemperie y profesionalizando la respuesta administrativa ante una crisis de gestión que, según denuncian, daña la imagen de la institución y el bienestar de los usuarios.