El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a situar a España en el centro de sus ataques diplomáticos. En una nueva escalada de tensión, el mandatario ha acusado directamente al Ejecutivo español de falta de cooperación en la ofensiva que Washington e Israel mantienen contra Irán, llegando a poner sobre la mesa una amenaza sin precedentes: la ruptura total de las relaciones comerciales.
Durante una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca, y a preguntas del corresponsal español David Alandete, Trump fue tajante respecto a la postura de Madrid. «No, creo que no están cooperando en absoluto», sentenció el presidente, quien aprovechó la intervención para revivir sus históricas quejas sobre la aportación económica española a la Alianza Atlántica.
Duras críticas a los líderes españoles
La retórica del líder republicano no dejó margen para la ambigüedad. Trump diferenció claramente entre la ciudadanía y el Gobierno liderado por Pedro Sánchez: «Se han portado muy mal con la OTAN y no descarto cortar todo el comercio con ellos. Se les protege y no quieren pagar lo que les corresponde. El pueblo de España es fantástico; sus líderes, no tanto».
Estas declaraciones se produjeron después de que el periodista español tirara del hilo sobre un tema que parecía temporalmente aparcado, propiciando que el presidente estadounidense volviera a la carga sin encontrar matices o repreguntas por parte del informador.
El detonante: Las bases de Morón y Rota
El origen de esta profunda fractura diplomática reside en la firme decisión del Gobierno de España de denegar a Estados Unidos el permiso para utilizar las bases de uso conjunto de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) como plataforma logística para su ofensiva contra Irán. Pedro Sánchez justificó esta negativa calificando los ataques en Oriente Medio como ilegales y un «error» estratégico.
Fiel a su estilo, Trump respondió a este veto con un desafío directo a la soberanía española sobre las instalaciones: «Nadie nos va a decir que no las utilicemos». Además, el mandatario vinculó esta crisis a su constante exigencia de que los países miembros de la OTAN eleven su presupuesto militar, reclamando a España un inalcanzable 5% del PIB en gasto de Defensa.
La amenaza del embargo y el escudo europeo
Como represalia al bloqueo militar, la Casa Blanca ha esgrimido la amenaza de interrumpir el comercio bilateral y aplicar embargos económicos. Sin embargo, esta advertencia choca con la realidad geopolítica: Estados Unidos no puede sancionar comercialmente a España de forma aislada, ya que los acuerdos comerciales se negocian en bloque con la Unión Europea.
Ya en ocasiones anteriores, Bruselas y varios aliados europeos han tenido que recordar a Trump que cualquier medida arancelaria contra un Estado miembro supone un ataque contra toda la UE. A pesar de este escudo comunitario, la hostilidad de Washington es evidente. El pasado 3 de marzo, durante una reunión con el nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, Trump ya había calificado a España de ser «un aliado terrible» con el que no quería tener «nada que ver».
La crisis evidencia una preocupante brecha transatlántica en un momento de máxima inestabilidad internacional, donde España se mantiene firme en su rechazo a participar en la escalada bélica iraní frente a las amenazas de la primera potencia mundial.