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Rolex impulsa ‘Reverence’, el libro con el que Paul Nicklen convierte 30 años de fotografía en un alegato por la naturaleza

El fotógrafo y biólogo marino reúne en Reverence algunas de las fotografías más emblemáticas de sus tres décadas de carrera. Con el apoyo de Rolex, la obra busca emocionar, concienciar y generar recursos para proyectos de conservación en distintos lugares del mundo.

La naturaleza más salvaje, vulnerable y difícil de fotografiar ocupa las páginas de Reverence, el nuevo libro del reconocido fotógrafo y conservacionista Paul Nicklen. La obra reúne 200 imágenes seleccionadas de un archivo de más de 2,5 millones de fotografías y resume tres décadas de trabajo dedicado a mostrar la belleza del planeta y las amenazas que pesan sobre sus ecosistemas.

El proyecto cuenta con el respaldo de Rolex, firma con la que Nicklen mantiene una vinculación desde 2022 dentro de su apuesta por apoyar iniciativas relacionadas con la conservación y la exploración responsable.

Más que una retrospectiva fotográfica, Reverence pretende convertirse en un llamamiento a la acción. Nicklen destinará parte de los ingresos obtenidos por la venta del libro y de sus fotografías a organizaciones de conservación que trabajan en proyectos como la reforestación en África, la limpieza de playas o la recuperación de arrecifes de coral en Indonesia.

200 fotografías para volver a conectar con la naturaleza

Condensar más de 30 años detrás de la cámara no fue un proceso sencillo. La selección y edición del material se prolongó durante más de un año hasta dar forma a un volumen de 344 páginas.

El origen del libro, sin embargo, se encuentra en un episodio profundamente personal. Nicklen comenzó a plantear la idea mientras escribía el elogio para el funeral de su madre. A partir de ese momento reflexionó sobre los vínculos que existen entre las diferentes formas de maternidad en la naturaleza y sobre la importancia de los ecosistemas que hacen posible la vida.

Esa mirada atraviesa toda la obra. Las imágenes muestran animales y paisajes desde una perspectiva cercana que intenta ir más allá de la espectacularidad visual. El objetivo es provocar una reacción emocional y, al mismo tiempo, recordar la fragilidad de numerosas especies.

«Cada vez que estoy cerca de los animales vivo una experiencia profundamente intensa y emocionante», explica el fotógrafo. Nicklen asegura que desea trasladar al lector esa misma sensación de vulnerabilidad, humildad y agradecimiento.

Su mensaje es claro: la conservación necesita recuperar el vínculo emocional entre las personas, los animales y los ecosistemas.

Una cámara como herramienta de conservación

Paul Nicklen ha construido su trayectoria profesional combinando fotografía, biología y activismo ambiental. Criado en una pequeña comunidad inuit del Ártico canadiense, estuvo en contacto con la naturaleza desde la infancia.

Su primera cámara llegó de manos de su madre, que le regaló una Pentax K1000. Una fotografía de un árbol a contraluz acabaría convirtiéndose en uno de los primeros pasos de una carrera estrechamente ligada al medio natural.

Antes de vivir de la fotografía, trabajó durante cuatro años como biólogo especializado en fauna salvaje para la administración canadiense. Entre sus funciones estaba calcular y establecer límites de caza.

A los 25 años decidió abandonar aquel camino profesional. Después de pasar varios meses en solitario en las remotas tierras del noroeste de Canadá, tomó una decisión que marcaría su futuro: utilizar la fotografía como una forma de dar voz a las especies amenazadas.

De National Geographic a algunos de los grandes premios internacionales

Un encuentro con el fotógrafo especializado en ballenas Flip Nicklin en el Ártico abrió una nueva etapa en su carrera. La relación de mentoría que surgió entonces permitió a Paul Nicklen conseguir en 2001 su primer encargo para National Geographic.

Durante las siguientes dos décadas asumió algunos de los reportajes de naturaleza más exigentes de la publicación. Su cámara retrató osos espíritu, lobos marinos, narvales y numerosas especies difíciles de observar en libertad.

Uno de sus proyectos más conocidos estuvo dedicado precisamente a los narvales. Nicklen trabajó durante más de cinco años para obtener las imágenes que buscaba y documentar la situación de estos cetáceos.

El trabajo contribuyó además a mostrar el alcance del comercio no regulado de marfil de narval. Según la trayectoria divulgada por el fotógrafo, aquellas imágenes ayudaron a impulsar una prohibición histórica de exportar marfil de narval desde Canadá.

A lo largo de su carrera ha recibido más de 30 reconocimientos internacionales relacionados con la fotografía y la conservación, entre ellos distinciones de Wildlife Photographer of the Year y World Press Photo.

SeaLegacy y el océano como gran escenario

En 2014, Nicklen cofundó SeaLegacy junto a la fotógrafa de conservación Cristina Mittermeier. La organización utiliza imágenes, documentales y campañas de comunicación para promover la defensa de los océanos.

Para el fotógrafo, el valor de su trabajo no se mide únicamente en premios. Su objetivo es que las imágenes terminen provocando cambios concretos.

Entre los avances que vincula a su actividad se encuentran medidas de protección relacionadas con los narvales y acciones frente a proyectos que podían poner en riesgo ecosistemas costeros de la Columbia Británica, en Canadá.

Ese planteamiento también está presente en Reverence. El fotógrafo no quiere medir el éxito del libro solamente por sus ventas, sino por su capacidad para conseguir que los lectores se impliquen en la protección de la naturaleza.

El apoyo de Rolex a la conservación

La colaboración con Paul Nicklen se integra en la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex, puesta en marcha en 2019.

El programa reúne actualmente a más de 30 socios y articula sus proyectos en tres grandes ámbitos: Océanos; Paisajes; y Ciencia, Salud y Tecnología.

En el área dedicada a los océanos, la firma colabora con iniciativas y figuras vinculadas a la conservación marina, entre ellas Mission Blue, Sylvia Earle, Cristina Mittermeier, Paul Nicklen y Coral Gardeners.

En materia de paisajes, su red de colaboraciones incluye proyectos vinculados con National Geographic Society, Rewilding Argentina, Rewilding Chile y las expediciones Great Spine of Africa.

A ello se suman iniciativas científicas, educativas y de innovación, así como colaboraciones con organizaciones que trabajan para impulsar nuevas generaciones de exploradores, investigadores y conservacionistas.

Con Reverence, Paul Nicklen suma ahora un nuevo capítulo a esa trayectoria. Doscientas fotografías, tres décadas de trabajo y una misma idea recorren sus páginas: admirar la naturaleza también implica asumir la responsabilidad de protegerla.

Fuente
Ahora León
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