
La Junta de Castilla y León reforzará su apoyo a la producción de piñón mediante nuevas ayudas a las plantaciones, proyectos de investigación sanitaria y medidas destinadas a mejorar la trazabilidad y evitar el robo de piñas.
Estas actuaciones se han abordado en una nueva reunión de la Mesa Regional del Piñón, el principal foro de coordinación del sector en Castilla y León. En él participan administraciones, propietarios forestales, investigadores, universidades y representantes de la industria transformadora.
El encuentro ha servido para acordar nuevas líneas de actuación destinadas a mejorar la gestión de los pinares de pino piñonero y aumentar la competitividad de este recurso forestal.
Nuevas ayudas para plantar pino piñonero injertado
Entre las principales medidas figura una nueva convocatoria de ayudas para plantaciones forestales destinadas a producciones de alto valor.
La iniciativa se integra en el Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) 2023-2027 y permitirá presentar solicitudes hasta el próximo 25 de septiembre.
La convocatoria incluye las plantaciones de pino piñonero injertado. Además, las ayudas podrán financiar los costes de plantación, los cerramientos y los protectores.
También se contempla una prima de mantenimiento durante cinco años, una medida con la que se busca facilitar la implantación y conservación de estas explotaciones forestales.
En la convocatoria anterior se subvencionó la plantación de casi 444 hectáreas de especies forestales de alto valor. De ellas, 44 hectáreas correspondieron a pino piñonero injertado.
La Junta considera que estos datos reflejan el interés existente por un cultivo que combina valor económico y ambiental dentro del aprovechamiento forestal de Castilla y León.
Investigación contra la chinche del pino
La situación sanitaria de los pinares constituye otro de los grandes retos para la producción de piñón en Castilla y León.
La Junta mantiene diferentes trabajos de investigación junto al Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos y el Laboratorio de Entomología y Patología Forestales de la Universidad de Valladolid.
El objetivo es controlar la presencia y los daños provocados por el ‘Leptoglossus occidentalis’, conocido popularmente como chinche del pino.
Según los datos trasladados durante la reunión, la presencia de este insecto puede provocar reducciones superiores al 50 % en la producción de piña.
Por esta razón, los investigadores están probando distintos modelos de trampas y técnicas de captura masiva. Además, estudian su dispersión y el uso de sustancias de atracción mediante feromonas.
Otra de las líneas de investigación se centra en desarrollar métodos de control biológico mediante hongos entomopatógenos, con el objetivo de encontrar nuevas herramientas frente a la plaga.
Más vigilancia ante el robo de piñas
La Mesa Regional del Piñón también analizó diferentes propuestas para combatir la sustracción ilegal de piñas durante las campañas de recolección.
Entre las medidas planteadas figuran el refuerzo de la trazabilidad del producto en la industria y nuevas actuaciones preventivas frente a los robos.
El control del origen de las piñas resulta especialmente relevante para garantizar una comercialización ordenada y proteger tanto a propietarios como a profesionales vinculados a este aprovechamiento forestal.
Piñones y trufas en una misma explotación
Además, durante la reunión se abordaron los trabajos experimentales desarrollados por la Fundación CESEFOR.
La entidad estudia la posibilidad de compatibilizar el cultivo de pino piñonero injertado con la producción de trufa mediante plantas micorrizadas.
Esta línea de trabajo podría abrir nuevas posibilidades para diversificar los aprovechamientos forestales y aumentar el rendimiento económico de determinadas plantaciones.
Con las ayudas, el control sanitario y la investigación como principales ejes, la Junta busca consolidar la producción de piñón en Castilla y León y mejorar la capacidad de un sector que afronta retos relacionados con las plagas, la rentabilidad y la seguridad de las cosechas.


