El lunes 17 de agosto supondrá para muchas personas, también en León, el regreso al trabajo después de disfrutar de la primera quincena de vacaciones. Recuperar horarios, obligaciones y asuntos pendientes puede generar cierta dificultad tras varios días dominados por el descanso y el ocio.
Sin embargo, preparar con antelación una vuelta al trabajo saludable puede hacer que el cambio resulte más sencillo. El experto en comunicación en salud y relaciones personales de la Fundación Casaverde Julio García Gómez propone cinco pautas dirigidas a afrontar la incorporación con organización y una actitud positiva.
Una de las ideas principales consiste en no considerar el regreso como el final de los momentos de descanso. Al contrario, pensar en los próximos fines de semana, puentes o vacaciones puede convertirse en un incentivo para recuperar la rutina.
Según García Gómez, incluso celebrar la vuelta con amigos puede ayudar a cambiar la percepción del momento y afrontar esta nueva etapa con mayor optimismo.
1. Dedicar cinco minutos a organizar las tareas
La primera recomendación es sencilla: reservar cinco minutos al día para elaborar un calendario de tareas.
Conviene revisar qué asuntos quedaron pendientes antes de las vacaciones, establecer cuándo se abordarán y determinar su orden de prioridad. De esta manera, la persona evita intentar resolverlo todo durante las primeras horas de trabajo.
El teléfono móvil también puede convertirse en una herramienta útil. Anotar las tareas o programar recordatorios permite distribuir mejor las obligaciones y reducir los olvidos.
Además, empezar con una planificación realista facilita una vuelta al trabajo saludable y ayuda a recuperar progresivamente el ritmo anterior a las vacaciones.
2. Hablar con los compañeros antes de incorporarse
Otra de las claves pasa por realizar una o dos llamadas rápidas a compañeros de trabajo antes del regreso.
El objetivo es conocer las principales novedades ocurridas durante los días de ausencia. Saber si han aparecido nuevos problemas, cambios o asuntos urgentes permite llegar con una idea más clara de lo que espera durante la primera jornada.
Por tanto, esta comunicación previa puede evitar sorpresas de última hora y ofrece margen para preparar una estrategia de incorporación.
No se trata de empezar a trabajar durante las vacaciones, sino de contar con la información básica necesaria para afrontar el regreso con mayor tranquilidad.
3. Pensar ya en las próximas vacaciones o escapadas
El regreso a la rutina no implica renunciar a nuevos momentos de descanso. Por ello, García Gómez recomienda planificar en familia cuándo podrían ser las próximas vacaciones y elegir algún posible destino.
También puede bastar con organizar una escapada durante un próximo fin de semana o puente.
La idea es contemplar el final de las vacaciones de agosto como “un punto y seguido”. Tener una nueva fecha de descanso en el horizonte puede convertirse en un estímulo durante las primeras semanas de trabajo.
Así, la vuelta pierde parte de su carácter negativo y se integra dentro de una planificación más amplia del tiempo laboral y personal.
4. Marcar objetivos positivos para la nueva etapa
La incorporación también puede aprovecharse para establecer objetivos profesionales concretos y alcanzables.
Pensar en un posible ascenso, mejorar determinadas competencias, buscar un cambio profesional o avanzar hacia un nuevo puesto son algunas posibilidades.
No obstante, resulta aconsejable establecer metas a corto y medio plazo que puedan medirse. De esta forma, será más fácil comprobar los avances y mantener la motivación.
La vuelta después de las vacaciones puede convertirse así en un momento adecuado para revisar prioridades y plantearse nuevos retos.
5. Fijar metas personales y recuperar hábitos saludables
Los objetivos no tienen por qué limitarse al ámbito laboral. La última recomendación consiste en aprovechar septiembre y las semanas posteriores a las vacaciones para impulsar algún proyecto personal.
Aprender un idioma, ampliar la formación, practicar deporte o dedicar más tiempo a familiares y amigos son algunas de las opciones.
También es un buen momento para recuperar hábitos relacionados con la alimentación, el descanso y la actividad física.
La combinación de objetivos profesionales y personales permite que la incorporación no se perciba únicamente como un regreso a las obligaciones, sino como el comienzo de una etapa con nuevos estímulos.
Convertir el regreso en algo positivo
García Gómez plantea además la posibilidad de celebrar la incorporación con amigos mediante un encuentro informal. El objetivo es asociar el final de las vacaciones con experiencias agradables y no exclusivamente con el regreso de las responsabilidades cotidianas.
Organización, comunicación y objetivos asumibles forman, en definitiva, la base de estas recomendaciones para conseguir una vuelta al trabajo saludable.
El regreso del lunes 17 de agosto puede resultar más llevadero si se afronta de forma progresiva y se mantiene la vista puesta en los próximos momentos de descanso. Después de todo, volver a la rutina no significa que se hayan terminado las oportunidades para desconectar.
Julio García Gómez es experto en comunicación en salud y relaciones personales de la Fundación Casaverde y director de comunicación de la Fundación Economía y Salud.



