Con el final del curso escolar a la vuelta de la esquina, muchas familias de León empiezan a organizar el verano con una pregunta clara: qué hacer con los hijos sin colegio. Campamentos, abuelos, juegos en casa, lecturas y control del móvil forman parte de una planificación que conviene activar antes de que lleguen las vacaciones.
El experto en relación familiar de la Fundación Casaverde, Julio García Gómez, recomienda preparar en estos días una estrategia sencilla y realista: el Plan Hijos en Casa, también llamado PCH. El objetivo es ordenar el tiempo libre, evitar el abuso de pantallas y reforzar la convivencia familiar durante los meses de verano.
Una estrategia para los hijos sin cole
El Plan Hijos en Casa busca que las vacaciones no se conviertan en semanas improvisadas. Para ello, las familias pueden diseñar un calendario con actividades de ocio, lectura, juegos, repasos escolares y momentos de conversación.
La clave está en combinar descanso y hábitos. Los niños necesitan desconectar del curso, pero también mantener ciertas rutinas. Por eso, el experto aconseja dedicar un tiempo diario al repaso de contenidos del próximo curso, siempre de forma lúdica y sin agobios.
También se recomienda limitar el uso de móviles, tabletas y ordenadores. Las pantallas pueden formar parte del verano, pero con normas claras. El tiempo digital debe tener un límite y orientarse, cuando sea posible, a contenidos útiles como viajes, museos, cultura, aficiones o aprendizaje.
El papel de la “niñera” o el “niñero” ficticio
Una de las propuestas más llamativas del PCH es nombrar cada día, o cada semana, a una “niñera” o un “niñero” ficticio entre los propios hijos.
No se trata de sustituir la responsabilidad de los padres. La idea es que uno de los niños asuma un papel simbólico de organización, vigilancia y ayuda. De esta forma, se fomenta la responsabilidad, la cooperación y el respeto entre hermanos.
Ese menor puede encargarse de pactar juegos, recordar los tiempos de lectura o ayudar a que se cumplan las normas acordadas. Además, este rol permite que los hijos se sientan parte activa del plan familiar.
Deberes del niñero ficticio en verano
El niño o la niña que asuma ese papel podrá tener varias tareas sencillas. Entre ellas, pactar con sus hermanos un tiempo de ocio con juegos adecuados a sus edades.
También podrá ayudar a recordar el límite de uso de móviles y ordenadores. La familia puede acordar un tiempo máximo diario y priorizar contenidos educativos o culturales.
Otro punto importante es la lectura. El plan propone reservar al menos una hora al día para leer. Los libros pueden ser de aventuras, viajes, ficción, historia, literatura, biografías o temas adaptados a cada edad.
Además, el Plan Hijos en Casa recomienda definir el papel de cada miembro de la familia. Padres, hijos, abuelos y otros familiares pueden participar en la organización de salidas, juegos, meriendas, tareas o planes de fin de semana.
Conversar más y mirar menos el móvil
El verano también puede ser una oportunidad para mejorar la comunicación en casa. Por eso, el PCH plantea fijar un momento diario para hablar en familia.
Ese espacio puede funcionar como un pequeño debate o coloquio. Cada miembro cuenta qué ha hecho durante el día, qué le ha gustado y qué propone para la jornada siguiente.
Con este hábito, la familia refuerza la comunicación verbal y gestual. Al mismo tiempo, se reduce la dependencia del móvil y de las redes sociales.
Cómo hacer un Plan Hijos en Casa sencillo
Para poner en marcha el Plan Hijos en Casa, las familias pueden empezar con una hoja básica y visible. Lo importante es que todos conozcan las normas y participen en ellas.
El plan debe incluir objetivos claros, como mejorar la convivencia, ordenar el tiempo libre, fomentar la lectura y reducir pantallas. También debe marcar plazos. Lo habitual es iniciarlo a finales de junio y mantenerlo hasta los primeros días de septiembre.
Después conviene definir las herramientas del plan. Aquí entran los juegos, las actividades, las lecturas, los repasos escolares, las salidas familiares y las pautas de relación.
También deben quedar claros los responsables. Padres, hijos, abuelos y otros familiares pueden asumir tareas concretas según su edad, tiempo y disponibilidad.
Premios sencillos para reforzar las buenas conductas
El PCH también puede incluir una pequeña política de premios. No hace falta recurrir a grandes regalos. Un detalle simbólico puede ser suficiente.
El experto propone reconocer las buenas acciones con un pequeño obsequio, una foto o un diploma familiar. Por ejemplo, “la mejor niña del día” o “el mejor niño del día”.
Este tipo de reconocimiento ayuda a valorar el esfuerzo. Además, convierte las normas en un reto positivo y no en una obligación pesada.
Con una planificación sencilla, el verano puede ser más ordenado, educativo y agradable. El Plan Hijos en Casa ofrece a las familias de León una herramienta práctica para afrontar las vacaciones escolares con menos improvisación y más convivencia.