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Perros y adolescencia: cómo ayudan a combatir la soledad y a crear nuevas amistades

El Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025 alerta de que 9 de cada 10 jóvenes de 20 a 24 años han sentido soledad no deseada en el último año; psicólogos y expertos en vínculo humano-animal recuerdan que pasear con un perro puede abrir la puerta a más conversación, apoyo social y rutinas saludables.

Aunque los adolescentes y jóvenes viven rodeados de pantallas y mensajes, la sensación de aislamiento no afloja. Los últimos datos del Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025 apuntan a una realidad contundente: solo 1 de cada 10 jóvenes dice no haber sentido soledad no deseada en el último año, y el fenómeno se intensifica en algunos tramos de edad.

En ese contexto, este 2 de marzo —fecha en la que se conmemora el Día Mundial del Bienestar Mental para Adolescentes— vuelve a colocarse el foco en los factores que protegen la salud emocional en una etapa marcada por cambios, presión social y búsqueda de pertenencia.

El perro como “puente social” (y no como sustituto)

La Fundación Affinity subraya que los perros pueden actuar como facilitadores del contacto social. La idea es sencilla: salir a pasear aumenta las probabilidades de que alguien se acerque, pregunte, comente o inicie una conversación, especialmente en espacios cotidianos como parques o zonas peatonales.

Loreto Sánchez, psicóloga colaboradora de la entidad, apunta que el vínculo con el animal acompaña y sostiene, no porque “cure” la soledad, sino por los procesos que activa: salir de casa, moverse, romper la inercia y generar microinteracciones que suman. Además, recuerda un matiz importante: el bienestar también debe ser del animal, respetando sus descansos y límites.

En ciudades como León, donde los paseos con perro son parte del paisaje diario, esa dinámica puede traducirse en oportunidades reales de conversación en rutas habituales (parques, riberas y barrios), algo especialmente valioso para quienes dicen sentirse fuera de lugar o con dificultades para encajar.

La clave está en la dinámica familiar

El Dr. Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud (UAB), insiste en que los efectos positivos del vínculo humano-animal existen, pero no aparecen por arte de magia: influyen la convivencia y la relación familiar. En hogares con bajo conflicto previo, el animal puede favorecer la comunicación y mejorar la dinámica entre adolescentes y adultos. En entornos vulnerables, el animal puede ser un apoyo emocional relevante, aunque el impacto puede variar según cada caso.

Un marco estatal contra las “soledades”

El debate sobre la soledad no deseada también ha escalado al plano institucional. El 24 de febrero de 2026, el Consejo de Ministros aprobó el Marco Estratégico Estatal de Soledades 2026–2030, con el objetivo de coordinar una respuesta transversal para prevenir y abordar la soledad en distintas etapas de la vida.

Consejos prácticos si en casa hay adolescentes y mascotas

Desde la Fundación Affinity recomiendan pautas simples para que el vínculo sume y no se convierta en una carga:

  • Reservar ratos tranquilos con el animal sin pantallas y sin forzar la conversación.

  • Crear rutinas realistas: paseos cortos y juegos breves, sostenibles en el tiempo.

  • Asegurar que el animal puede retirarse cuando lo necesite: respeto de señales y límites.

  • Observar si el adolescente se aísla solo con el animal: el vínculo ayuda, pero puede indicar que faltan “humanos seguros” alrededor.

Fuente
Ahora León
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