
La Junta de Castilla y León quiere reforzar el sector de la patata en Castilla y León mediante innovación, inversión y una mayor protección de la rentabilidad de los productores. Así lo ha trasladado este miércoles, 26 de agosto, el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, durante una visita a las instalaciones de Patatas Meléndez, en Medina del Campo.
El responsable autonómico ha defendido la necesidad de fortalecer todos los eslabones de la cadena agroalimentaria. El objetivo, según ha señalado, pasa por mejorar la competitividad de las empresas sin perder de vista al agricultor, que debe ocupar una posición central dentro del modelo productivo.
Más innovación para el sector de la patata en Castilla y León
Durante el recorrido por la planta vallisoletana, Pino ha conocido los principales proyectos de Patatas Meléndez. La empresa ha apostado durante los últimos años por la automatización, la robótica, la digitalización y el análisis de datos aplicados al procesado de patata fresca.
Estas herramientas permiten mejorar la trazabilidad del producto, controlar los procesos con mayor precisión y aumentar la eficiencia de las instalaciones.
La compañía define su planta de Medina del Campo como un centro basado en tecnología 4.0. Entre otras soluciones, utiliza visión artificial, robótica, transporte inteligente y sistemas de análisis de datos para gestionar el producto desde su llegada del campo hasta su distribución.
La Junta considera que este tipo de inversiones resultan clave para que la industria agroalimentaria regional gane capacidad productiva y valor añadido. Además, la Administración autonómica pretende impulsar proyectos innovadores, favorecer la llegada de talento y mejorar la promoción de los alimentos producidos en Castilla y León.
La Junta prepara un nuevo modelo de ayudas a la industria agroalimentaria
Uno de los anuncios con mayor repercusión para el sector afecta a las inversiones empresariales.
La Consejería trabaja en el diseño de un sistema abierto y permanente de convocatoria de ayudas a la inversión agroalimentaria. La intención es que tenga resolución anual y aporte mayor estabilidad a las empresas a la hora de programar nuevas inversiones.
El planteamiento busca reducir la incertidumbre que generan las convocatorias puntuales. De este modo, las industrias podrían anticipar mejor sus proyectos de modernización, ampliación o digitalización.
El agricultor vuelve al centro del debate
La visita también ha servido para analizar un modelo de colaboración que pretende reforzar la relación entre agricultores, industria y consumidores.
Patatas Meléndez combina producción propia, acuerdos con productores y compras en el mercado. Además, desarrolla iniciativas orientadas a dar mayor visibilidad al origen de la patata y a las explotaciones que la producen.
Para la Junta, esta estrategia coincide con uno de sus principales objetivos: conseguir que una mayor parte del valor generado por los alimentos llegue al productor.
La cuestión resulta especialmente importante en una campaña marcada por los costes. Un estudio presentado este mes por la Consejería y elaborado con la Universidad de Valladolid situó en unos 0,18 euros el coste medio de producir un kilo de patata en Castilla y León durante la campaña tomada como referencia. Para 2026, la reducción de superficie y otros factores podrían elevar ese coste, según las estimaciones difundidas por la Administración autonómica.
Un cultivo que también tiene peso en la provincia de León
Las decisiones que adopte la Junta sobre este cultivo también tienen interés para el campo leonés.
Como referencia, la provincia de León contó en 2025 con 1.334 hectáreas sembradas de patata y una producción estimada de unas 56.000 toneladas. Cerca del 80 % de esa cosecha estaba vinculada a contratos, según los datos difundidos entonces por la Lonja de León.
Ese contexto pone de relieve la importancia de los contratos, los costes de producción y la estabilidad de los precios para las explotaciones de la provincia.
Además, la pasada campaña estuvo condicionada por una fuerte presión de la oferta europea, que provocó importantes descensos en las cotizaciones y elevó la preocupación entre los productores leoneses.
Castilla y León mantiene el liderazgo nacional
Castilla y León continúa como principal comunidad productora de patata de España.
La Junta sitúa el potencial productivo regional cerca de las 900.000 toneladas y habla de un peso próximo a la mitad de la producción nacional. Sin embargo, las cifras varían según la campaña y el momento de la estimación.
Los últimos datos provisionales del Ministerio de Agricultura correspondientes a 2025 cifraron la cosecha de Castilla y León en torno a 858.500 toneladas, aproximadamente el 44 % del total español. Para la campaña de 2026, las previsiones difundidas en agosto apuntaban a una producción cercana a las 800.000 toneladas, en un año con menor superficie cultivada.
Por tanto, el liderazgo regional se mantiene, aunque el reto ya no consiste únicamente en producir más. El sector reclama también márgenes suficientes, estabilidad comercial y capacidad para almacenar y vender la patata durante más meses.
Investigación varietal, semilla y almacenamiento
La hoja de ruta planteada por la Consejería incluye investigación sobre nuevas variedades, ensayos con material de siembra y un mayor uso de semilla certificada.
Asimismo, la Junta quiere impulsar inversiones destinadas al almacenamiento y la conservación. Una mayor capacidad de conservación permitiría ampliar los periodos de comercialización y reducir la necesidad de vender parte de la cosecha en momentos de mayor presión sobre los precios.
La Administración autonómica mantiene, además, una colaboración con la Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León y con el ITACyL, que desarrolla labores de investigación y seguimiento fitosanitario del cultivo. El último boletín de la campaña 2026 se publicó el pasado 23 de agosto.
El objetivo final de la Junta pasa por transformar el liderazgo productivo en más rentabilidad para las explotaciones y más valor añadido dentro de Castilla y León. Innovación, contratos, investigación y modernización industrial se presentan así como las principales piezas de una estrategia con efectos directos sobre uno de los cultivos más relevantes del campo autonómico.

