El éxodo vacacional de los meses de verano no se entiende hoy en día sin los miembros de cuatro patas de la familia. Sin embargo, cruzar el país o viajar al extranjero con un perro, un gato o un hurón requiere un protocolo sanitario estricto que no conviene improvisar. Los profesionales de la veterinaria recomiendan iniciar los preparativos con un margen mínimo de diez días antes de la fecha de partida, un tiempo que puede ser superior en función de las exigencias del país de destino.
Si el viaje se realiza con un perro —la opción mayoritaria en los hogares leoneses—, la normativa estatal y europea es tajante. Es obligatorio que el animal cuente con el pasaporte oficial europeo, el microchip de identificación y la vacuna contra la rabia en vigor. En el caso de los felinos y los hurones, el pasaporte y el microchip también se tornan indispensables. Desde el Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León, Pilar Rúa, vocal de Pequeños Animales, recuerda que este pasaporte es un documento oficial donde un veterinario autorizado certifica la identidad de la mascota, su historial clínico y los datos del propietario. Para que sea válido en la comunidad autónoma, el profesional debe dar de alta al animal en el registro legal correspondiente (el SIACYL en Castilla y León).
Más allá del cumplimiento estricto de la ley, la planificación es una cuestión de salud pública. Los veterinarios que desempeñan sus funciones en las administraciones públicas, como el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, aconsejan a los propietarios que viajen fuera de España que consulten directamente con las embajadas o consulados del destino final. Cada país puede tener particularidades sanitarias específicas, como tratamientos antiparasitarios concretos aplicados con pocas horas de margen antes de cruzar la aduana.
El bienestar físico durante el propio trayecto es el otro gran pilar del verano. Para mitigar los efectos de las jornadas caniculares, los expertos recomiendan realizar los viajes en coche durante las primeras o últimas horas del día, evitando las franjas de mayor radiación solar. Los animales deben viajar en transportines impermeables y bien ventilados, o bien sujetos con arneses y sistemas de retención homologados y anclados al vehículo.
Durante el recorrido por carretera, es fundamental programar paradas de descanso cada dos o tres horas. Estos descansos permiten que el animal se hidrate adecuadamente, realice sus necesidades y libere el estrés acumulado por el movimiento. Por último, si el desplazamiento se realiza en medios de transporte públicos como el avión, el tren o el autobús, resulta indispensable consultar con antelación las condiciones particulares de cada compañía, ya que los cupos, los pesos máximos permitidos y los reglamentos internos varían sustancialmente entre empresas.