La noche del sábado demostró que no hacen falta grandes auditorios urbanos para lograr la magia del directo. En el Parque de la Era, con la temperatura dando un respiro tras una jornada de calor sofocante, unas 300 personas se reunieron para el pistoletazo de salida de este encuentro musical. La respuesta del público dejó claro que la apuesta de la junta vecinal no solo era necesaria, sino que cuenta con el respaldo absoluto de la comarca.
Sobre el escenario, Rosario Granell & Swing Combo desplegaron esa veteranía que los caracteriza. Granell no solo convence por su técnica vocal, sino por un magnetismo visual y unas coreografías que rompen la cuarta pared desde la primera nota. A su lado, el oficio se hizo notar: la guitarra precisa de Emilio Saiz, el imponente contrabajo de Quique Yudego y la batería milimétrica de Fernando Santamarta arroparon un repertorio que viajó sin complejos por el country, el swing, la atmósfera del cabaret y los giros de la copla tradicional. Un eclecticismo que conectó de inmediato con los asistentes, provocando desde el clásico balanceo de cabeza hasta los primeros bailes espontáneos sobre el césped.
La organización respira aliviada y con motivos para el optimismo. El éxito de esta primera jornada valida el esfuerzo de un festival que busca ganar peso en el calendario cultural leonés. La propuesta para los próximos sábados mantiene el listón alto. El día 11 de julio será el turno de Combo Toro y sus diez músicos en escena, seguidos por Solomones Brothers & Goodman Collective el 18, y el magnetismo de Sonya Rubín Trío el 25. El broche de oro llegará el 2 de agosto con la proyección internacional de ALABRA Trío.
Más allá de lo estrictamente musical, el evento mantiene los pies en el territorio y la conciencia social. Durante todo su desarrollo se aplicará el sistema de taquilla inversa para apoyar la labor de la Asociación de Fibrosis Quística, una fórmula que apela a la responsabilidad del espectador y que convive con el concurso de fotografía que promueve la Asociación Priorato de Escalada. Vega de los Árboles ha encontrado su sonido de verano, y apenas está comenzando.