La limpieza del río Órbigo dejó una cifra que invita a la reflexión: 612 residuos retirados en apenas un tramo de 200 metros de longitud y 20 metros de ancho. La jornada se celebró el viernes 2 de mayo en el Escenario Deportivo y Social de pesca de Santa Marina, entre Hospital de Órbigo y Santa Marina del Rey, en una zona de alto valor paisajístico y piscícola aguas arriba del puente de Hospital.
La actividad fue impulsada por voluntarios de AEMS Ríos con Vida-Castilla y León dentro del Proyecto LIBERA. La cita combinó pesca, convivencia y conciencia ambiental. Además, sirvió para recordar que la conservación de los ríos no termina en el agua. También empieza en sus orillas.
El plástico domina los residuos del Órbigo
Los datos del inventario muestran el peso de la contaminación plástica en el entorno fluvial. De los 612 objetos catalogados, 534 fueron plásticos, lo que representa el 87,3% del total.
La mayoría eran fragmentos de entre 0 y 50 centímetros. Este tipo de residuo suele pasar desapercibido, pero supone una amenaza directa para los ecosistemas. Su pequeño tamaño facilita que acabe en el cauce, se degrade en microplásticos o sea ingerido por la fauna.
Entre los objetos recogidos aparecieron 49 bolsas y envoltorios de chuches, 18 latas de bebida, 15 botellas, 13 bolsas de compra, 13 embalajes industriales y 11 cuerdas o cordeles. También se retiraron 8 paquetes de tabaco, 8 envases de medicamentos, 5 colillas, textiles, tuberías, papel de aluminio, baterías, toallitas húmedas y envases agrícolas.
Una acción pequeña con un mensaje claro
La limpieza del río Órbigo permitió evitar emisiones equivalentes a 4,3 kilos de CO₂. Además, se ahorraron 5,7 litros de agua y 39,4 kWh de electricidad, así como el equivalente a 0,1 árboles.
Son cifras modestas, pero significativas. Cada residuo retirado reduce la presión sobre el río. Cada jornada de voluntariado ayuda a construir un entorno más limpio, más seguro y más vivo.
Voluntariado para cuidar los ríos de León
Desde AEMS Ríos con Vida-Castilla y León se busca promover un cambio en los comportamientos individuales y colectivos que dañan los ecosistemas fluviales. La participación ciudadana es clave para frenar el abandono de residuos y reforzar el respeto por los espacios naturales.
La jornada también dejó una imagen positiva. A pesar de los problemas que afectan a los ríos, el Órbigo sigue siendo un lugar de encuentro, naturaleza y disfrute. Por eso, quienes lo usan y lo celebran también asumen la responsabilidad de cuidarlo.
La limpieza del río Órbigo fue, en definitiva, una llamada de atención y una muestra de compromiso. Menos plásticos en las orillas significa más salud para el río, más vida para su fauna y un paisaje mejor conservado para León.