
Hay sonidos que forman parte del ADN de una tierra. El seco impacto de la madera, el tintineo de los discos de metal al caer en la tarusa o el eco de la rana al tragar el hierro son sintonías que en León se niegan a desaparecer. Este sábado, la Bolera del Cinco de Octubre se convirtió en el epicentro del orgullo verde y púrpura al albergar el XXVII Trofeo Ciudad de León de Deportes Autóctonos, una cita indispensable que volvió a demostrar la excelente salud de la que goza nuestro legado cultural.
El evento no fue una jornada cualquiera. El ambiente competitivo y de camaradería estuvo respaldado por una importante comitiva institucional encabezada por el alcalde de la ciudad, José Antonio Diez, quien acudió acompañado por los concejales de Deportes, Vicente Canuria, y de Participación Ciudadana, Álvaro Pola. Las autoridades quisieron comprobar de primera mano no solo el desarrollo de las partidas, sino también el resultado de las recientes obras de remodelación a las que se ha sometido el recinto. Con una inversión municipal que ha superado los 47.000 euros, las instalaciones lucen ahora una cara completamente renovada: se ha optimizado el drenaje de la zona de juego —un quebradero de cabeza histórico en los días de lluvia—, se han delimitado mejor los espacios de competición y se ha procedido a renovar y ampliar el mobiliario urbano para comodidad de jugadores y espectadores.
Sobre la arena y los tablones, el bolo leonés, el billar romano, la herradura, la tarusa y la rana fueron los auténticos reyes de la tarde. Veteranos y aficionados de todas las edades se retaron en un ambiente donde el respeto y la transmisión de conocimientos entre generaciones marcaron la tónica.
Durante el acto, José Antonio Diez aprovechó para felicitar personalmente a la Federación de Deportes Autóctonos de Castilla y León por el incombustible trabajo diario que realizan a la hora de promocionar y salvaguardar estas disciplinas. El regidor lanzó un emotivo mensaje a los leoneses, animando a toda la ciudadanía a calzarse las zapatillas y practicar activamente estos juegos «para no dejar que caiga en el olvido algo tan nuestro como son los deportes de aquí, de nuestra tierra, que forman parte de nuestra historia y de nuestras tradiciones».
La jornada se cerró con la satisfacción del deber cumplido: León tiene futuro porque cuida su pasado, y con unas instalaciones mejoradas a pie de calle, la cantera de los deportes tradicionales está más que asegurada.
