En agosto en la montaña leonesa tiene un pulso distinto. Las plazas se llenan, el regreso de los que emigraron devuelve el bullicio a las calles y las verbenas marcan las noches. Sin embargo, quedarse solo con la música de orquesta en el Valle de Laciana es perderse la mitad de la película. Hay un hilo invisible que conecta el bullicio de las fiestas patronales con la memoria de la tierra, y la iniciativa Descubre Tsaciana ha sabido tirar de él con inteligencia para este mes de agosto.
La propuesta es sencilla en apariencia, pero profunda en intención: aprovechar el tirón festivo de San Lorenzo, San Roque y San Bartolomé para invitar a vecinos y visitantes a quitarse el polvo de la pista de baile y ponerse las botas de caminar.
La primera parada arranca el 7 de agosto en Villager. Bajo el título Del Concejo de Laciana a Mantequerías Leonesas, la caminata no es un simple paseo al uso; es un salto atrás en el tiempo. Pocos recuerdan ya que, mucho antes de que el sello de Mantequerías Leonesas fuera una institución, de estas praderas salía la manteca fina que endulzaba los paladares de la corte madrileña. Entender cómo se organizaba la logística del transporte en aquella época es comprender la astucia de un valle que nunca esperó a que las oportunidades cayeran del cielo.
A mediados de mes, el foco se desplaza al corazón administrativo y social de la comarca. El 17 de agosto, en pleno Día de Laciana dentro de las festividades de San Roque, la tecnología y el dinamismo toman Villablino. Olvídense de las visitas guiadas monótonas donde un grupo persigue a un guía con paraguas. La propuesta Descubre Villablino utiliza códigos QR para convertir la capital y el barrio de San Miguel en una gincana participativa. Es una forma astuta de hacer que los más jóvenes —y los no tan jóvenes— miren con otros ojos las fachadas y los rincones por los que pasan a diario sin reparar en su valor patrimonial.
Este bloque festivo de la capital se completa con dos alternativas de ocio alternativo que rompen con la rutina estival: una jornada de Geocaching el 13 de agosto —ideal para quienes disfrutan de la búsqueda del tesoro a escala real— y un Escape Room los días 14 y 15, diseñados para poner a prueba la agilidad mental en equipo antes de que arranque el jaleo nocturno.
El curso de la historia local pasa inevitablemente por el carbón, y el 21 de agosto le toca el turno a Caboalles de Abajo. La ruta De mina y gritsándanas no solo evoca el paisaje industrial y la dureza del trabajo de la extracción, sino que este año estrena trazado al integrarse con la ruta patrimonial recientemente inaugurada. Caminar por estos senderos es percibir el contraste entre el hollín del pasado y el verde intenso que hoy reclama su espacio.
Para cerrar el calendario, el 28 de agosto el itinerario vuelve la mirada hacia la biodiversidad. Regresan las Huellas del Urogallo, pero lo hacen con una variante en el recorrido que refresca la experiencia para quienes ya la realizaron en ediciones anteriores. La caminata incluye la parada obligada en el Centro del Urogallo en Caboalles de Arriba, un espacio fundamental para tomar conciencia sobre la fragilidad del ecosistema cantábrico y el hábitat de las especies más emblemáticas de la cordillera.
Quienes gestionan el Turismo Valle de Laciana han entendido bien que la difusión hoy en día debe ser directa. Todos los detalles técnicos —horarios exactos, distancias, niveles de dificultad y puntos de encuentro— se irán liberando en sus perfiles oficiales de Facebook, Instagram, X y en su aplicación móvil.
Participar en cualquiera de estos paseos requiere únicamente ganas de caminar y un trámite previo tan accesible como enviar un correo a turismo@aytovillablino.com, llamar al teléfono 987480813 o acercarse en persona a la oficina de turismo situada en la Plaza Sierra Pambley, nº 1. Agosto pasa rápido en la montaña, pero las historias que se aprenden a pie de sendero se quedan para siempre.



