La Universidad de León (ULE) ha participado en una de las investigaciones más amplias realizadas en el sur de Europa sobre absentismo laboral por dolor lumbar, y su principal conclusión apunta a un dato contundente: los trabajadores autónomos registran un 33% menos de bajas laborales por esta causa que los asalariados.
El estudio, publicado en la revista especializada Occupational and Environmental Medicine, del grupo British Medical Journal, ha contado con la participación de Jesús Seco Calvo, investigador del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León (IBIOMED). El trabajo concluye que ser autónomo es el único factor asociado a un menor riesgo de baja laboral por dolor lumbar y a una menor duración de esa incapacidad temporal.
La investigación se desarrolló durante 17 años, entre 2008 y 2025, con el seguimiento de 7.262 trabajadores de 48 provincias españolas y el análisis de 77 factores relacionados con la aparición, evolución y repercusión laboral del dolor lumbar.
Una investigación liderada desde León
El proyecto fue coordinado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) y dirigido por especialistas del Instituto de Biomedicina de la ULE, la Unidad de Bioestadística Clínica del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana, la Universidad de Salamanca y la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital HLA Universitario Moncloa, en Madrid.
Además, en el trabajo colaboraron médicos del Sistema Nacional de Salud, mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, servicios médicos de empresas y expertos de las universidades Pompeu Fabra y Autónoma de Barcelona.
El dolor lumbar, una de las grandes causas de baja laboral
El dolor lumbar sigue siendo una de las principales causas de discapacidad y absentismo laboral en todo el mundo. Su aparición y evolución dependen de múltiples variables. Por eso, este estudio analizó factores sociodemográficos, clínicos, psicológicos, laborales y económicos para determinar cuáles influyen en la solicitud de una baja y en su duración.
Entre los 77 factores examinados figuran la edad, el sexo, el nivel de estudios, la intensidad y duración del dolor, los antecedentes de episodios previos, el uso de ansiolíticos o antidepresivos, el miedo a perder el empleo, el tipo de contrato, las exigencias físicas del trabajo o el impacto económico que tendría una incapacidad temporal.
Sin embargo, la conclusión principal del estudio es clara: de todas las variables analizadas, solo una se asocia a la vez con menos riesgo de baja y con menos días perdidos de trabajo: ser autónomo.
Por qué los autónomos se dan menos de baja
Los autores plantean una explicación ligada al sistema español de Seguridad Social. Según apuntan, los autónomos suelen afrontar una mayor inestabilidad de ingresos y menos beneficios durante la incapacidad temporal que los trabajadores por cuenta ajena. Esa diferencia podría influir en su decisión de solicitar o no una baja laboral.
Aun así, los investigadores consideran especialmente llamativo que ese condicionante pese más que otros factores clínicos, biológicos, psicológicos o laborales.
Los factores que sí aumentan el riesgo de baja
El estudio también identifica varios elementos que se asocian a una mayor probabilidad de baja laboral por dolor lumbar. Entre ellos destacan:
Trabajar por cuenta ajena, ya que ser autónomo reduce esa probabilidad en un 33%.
La edad, porque envejecer incrementa el riesgo en torno a un 3% por año.
Los episodios previos de dolor lumbar de más de 14 días, que elevan la frecuencia de baja en un 43%.
Las expectativas personales, dado que anticipar una posible baja durante el próximo año aumenta la probabilidad en un 44%.
El impacto económico percibido, que eleva ese riesgo en un 48% cuando el trabajador cree que la baja le causará un perjuicio importante.
Y también la inseguridad laboral, ya que la baja resulta un 30% menos probable entre quienes consideran que su puesto de trabajo está en peligro.
Los datos no permiten predecir cada caso individual
Pese al volumen de información recabada, los análisis estadísticos concluyen que esos factores, aunque se asocian con el riesgo de baja o con su duración, no permiten predecir con fiabilidad el caso concreto de cada trabajador.
Por ello, los autores del trabajo consideran que los resultados refuerzan la necesidad de aplicar medidas preventivas al conjunto de la población trabajadora, en lugar de centrarlas solo en perfiles específicos.
Jesús Seco destaca el esfuerzo del estudio
Jesús Seco Calvo, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud del Campus de Ponferrada de la ULE, ha subrayado el gran trabajo que ha supuesto reunir y analizar la información de más de 7.000 trabajadores, así como el seguimiento de sus bajas laborales y sus causas durante 18 meses.
El investigador también ha puesto en valor la colaboración entre médicos del sistema público y entidades privadas, como mutuas y grandes empresas, una cooperación que considera clave para hacer posible una investigación de esta dimensión.
En definitiva, el estudio con participación de la Universidad de León aporta una conclusión relevante para el ámbito sanitario y laboral: los autónomos faltan menos al trabajo por dolor lumbar, aunque el fenómeno sigue siendo complejo y obliga a reforzar la prevención de forma generalizada.
