La incorporación laboral de las mujeres con discapacidad avanza en España, pero todavía choca con una desigualdad estructural que no termina de corregirse. Así lo pone de manifiesto el último informe de Fundación Randstad y Randstad Research, que sitúa en el 29,8% la tasa de empleo de este colectivo en 2024. La cifra mejora los registros de años anteriores, aunque permanece muy lejos del 47% del conjunto de mujeres en el país.
El estudio, publicado en la antesala del 8 de marzo, sostiene que las mujeres con discapacidad han sido el principal motor del empleo dentro de este grupo. En concreto, la ocupación femenina creció un 5,4%, mientras que la masculina descendió un 2,3%. Además, la tasa de empleo femenina superó ligeramente a la masculina, con un 29,8% frente a un 28,2%, consolidando una tendencia positiva que se ha reforzado durante la última década.
Sin embargo, los datos también dejan claro que el avance sigue siendo insuficiente. La tasa de actividad de las mujeres con discapacidad se sitúa en el 36,3%, una cifra todavía muy alejada del más del 53% que registra el conjunto de mujeres en España. Esta distancia explica que 546.600 mujeres con discapacidad continúen inactivas, fuera del mercado laboral.
La nota de prensa añade otro elemento relevante: la formación no está siendo suficiente para romper todas las barreras. Las mujeres con discapacidad presentan incluso mejores niveles educativos que los hombres del colectivo. En total, 206.500 mujeres cuentan con estudios superiores, frente a 178.800 hombres. A ello se suma que 116.400 mujeres están cursando estudios en la actualidad. Pese a ello, el empleo de las personas con discapacidad sigue concentrándose en sectores de baja cualificación, sobre todo en servicios y ocupaciones elementales.
Los datos de actividad de la propia Fundación Randstad durante 2025 apuntan en la misma dirección. De las 2.829 personas contratadas, el 44% fueron mujeres, es decir, 1.239 incorporaciones, frente al 56% de hombres, con 1.590 contratos. La evolución confirma un mayor peso femenino en los procesos de integración laboral, aunque el equilibrio pleno todavía no se ha alcanzado.
La directora de Acción Social de Fundación Randstad, Silvia Galán, resume la situación con un mensaje doble: hay progresos, pero no bastan. La responsable subraya que las mujeres con discapacidad han mejorado su acceso al empleo, han reducido el paro y han elevado su nivel formativo, aunque la distancia respecto al conjunto de mujeres sigue siendo amplia. En consecuencia, el informe insiste en la necesidad de impulsar medidas que favorezcan una integración laboral real y una participación plena en el mercado de trabajo.
En este contexto, el Día Internacional de la Mujer vuelve a poner el foco en una realidad que a menudo queda en segundo plano. El empleo femenino con discapacidad mejora, sí, pero la inclusión laboral sigue teniendo una cuenta pendiente. Los datos muestran una evolución positiva. Al mismo tiempo, evidencian que aún queda recorrido para convertir ese avance en igualdad efectiva.