
La Fundación Biblioteca Enrique Gil ha dado por finalizada su actividad tras completar los trabajos de consolidación urgente en la casa natal del escritor romanticista Enrique Gil y Carrasco, situada en la emblemática calle del Agua de Villafranca del Bierzo. La entidad, que ha solicitado formalmente su extinción ante el Protectorado de Fundaciones, traspasa la responsabilidad del espacio a las Administraciones Públicas tras asegurar la estabilidad de la fachada y frenar el estado de ruina inminente que amenazaba la construcción.
El proyecto de rescate arquitectónico ha contado con un presupuesto global financiado por una subvención de 100.000 euros de la Junta de Castilla y León, una aportación de 30.000 euros del Ministerio de Cultura y otros 30.000 euros procedentes del mecenazgo privado. Según explica el presidente del patronato, Valentín Carrera, la organización nació como un instrumento temporal para ejecutar la rehabilitación prioritaria del inmueble. Tras asegurar los elementos estructurales y acondicionar el recinto, la fundación considera cumplido su propósito inicial.
La continuidad del espacio cultural queda articulada a través de un acuerdo firmado con la propiedad del inmueble el pasado 25 de agosto ante el Notario de Villafranca. Mediante este contrato, el uso de la Casa Gil y del Jardín Romántico del Bierzo se cede al Ayuntamiento de Villafranca por un periodo de diez años, fijado hasta el 25 de agosto de 2036, bajo la fórmula de un alquiler simbólico de un euro anual.
El espacio verde denominado Jardín Romántico del Bierzo abarca dos parcelas contiguas de la calle del Agua. La número 13 forma parte del patrimonio municipal de Villafranca del Bierzo, mientras que la número 15 pertenece al propietario particular Pedro López Otero, quien ha suscrito el convenio de cesión de uso público con la entidad promotora. Desde la fundación aclaran que la puesta en venta del inmueble no altera el compromiso legal contraído, por lo que el uso cultural público permanecerá vigente durante la próxima década independientemente de eventuales cambios en la titularidad de la finca.
La salida de la fundación de la escena operativa coincide con la reciente resolución de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, que ha desestimado la solicitud para declarar el inmueble como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento. La petición, tramitada en febrero con el respaldo institucional del Ayuntamiento de Villafranca, la Universidad de León, el Consorcio de Santiago de Compostela, la Fundación FUNDOS y la firma de los académicos de la RAE José María Merino y Luis Mateo Díez, buscaba otorgar el máximo nivel de protección legal a la estructura. La negativa autonómica limita el acceso a líneas específicas de financiación pública para la siguiente fase del proyecto, circunstancia que ha acelerado la decisión del patronato de disolver la entidad y apelar al compromiso directo de las instituciones para la creación de un museo romántico público.