
Los veterinarios en el medio rural escasean y su falta amenaza la actividad ganadera y la economía de numerosos municipios. El presidente del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León, Álvaro Borge de Castro, advierte de que “no habrá futuro en el medio rural” si no se frena este déficit.
Borge de Castro señaló que la dureza del trabajo en producción animal, la despoblación, el aumento de las tareas burocráticas y la elección de otras áreas profesionales por parte de los veterinarios más jóvenes están dejando la atención veterinaria rural “al borde del abismo”. “Debemos actuar antes de que ese problema alcance dimensiones irreversibles”, afirmó.
La advertencia se hizo durante los actos celebrados este fin de semana en León por San Francisco de Asís, patrón de los veterinarios. En ellos se reunieron varios centenares de profesionales de la provincia.
Una figura esencial para las explotaciones
El Colegio también pidió reforzar la figura del veterinario de explotación. Según Borge de Castro, el veterinario de granja asesora sobre ciencia y bioseguridad, promueve el uso responsable de medicamentos y contribuye a la sostenibilidad de las producciones ganaderas.
Su labor, añadió, resulta clave para la sanidad animal, la seguridad alimentaria y el futuro del medio rural. Sin profesionales sobre el terreno, también se debilita la detección temprana de enfermedades emergentes y zoonosis, una preocupación vinculada al enfoque de “Una Sola Salud”.
Vacantes difíciles de cubrir en León
La Federación de Veterinarios de Europa estima que cerca del 80 % de las regiones europeas sufren o se encaminan hacia una escasez grave de veterinarios rurales. En España, el problema no es la falta de titulados, sino la dificultad para cubrir puestos en este ámbito, según el Colegio leonés.
En la provincia confluyen una amplia cabaña ganadera, una geografía extensa y dispersa y el envejecimiento de la población y de los propios profesionales. Aunque la Facultad de Veterinaria de León forma cada año a nuevos graduados, algunas vacantes siguen sin cubrirse. Como resultado, los veterinarios de campo atienden zonas más amplias y afrontan largos desplazamientos.
Entre las causas, el Colegio apunta a que entre el 70 % y el 80 % de los nuevos graduados elige otras áreas, como la clínica de pequeños animales, la industria o la Administración, en busca de mayor estabilidad horaria o mejores condiciones económicas. También menciona las guardias, la disponibilidad casi permanente, el esfuerzo físico y la exposición a condiciones climáticas y agentes de riesgo.
A esto se suma la carga administrativa asociada a las normas de sanidad animal, bienestar y uso de medicamentos. Los veterinarios reclaman incentivos profesionales, sociales y económicos que hagan de los destinos rurales oportunidades atractivas de desarrollo. Además, sostienen que el veterinario de campo reúne las condiciones para acceder a coeficientes reductores que permitan la jubilación anticipada.



