ActualidadProvincia

La Bañeza reubica sus radares móviles en dos zonas críticas para frenar los excesos de velocidad

El Ayuntamiento activa controles en la calle General Benavides y el entorno del Centro de Salud con un enfoque preventivo y límites de hasta 30 kilómetros por hora

La velocidad en las vías urbanas vuelve a estar en el centro del debate municipal. El Ayuntamiento de La Bañeza, a través de su Concejalía de Tráfico, ha confirmado una reestructuración en la estrategia de vigilancia vial que afectará de forma directa a los conductores que transiten por el casco urbano. A partir de este jueves, los radares móviles en La Bañeza modificarán sus emplazamientos habituales para poner el foco en dos puntos neurálgicos del municipio: la calle General Benavides y las inmediaciones del Centro de Salud local.

La elección de estos espacios no es casual y responde a criterios de vulnerabilidad peatonal y densidad de tráfico. Sin embargo, las reglas del juego cambian según la calle por la que se circule. En la calle General Benavides, una vía con notable tránsito diario, el límite máximo permitido se fija en los 30 kilómetros por hora. Por su parte, en el entorno del Centro de Salud —un área donde la presencia de pacientes, personas mayores y ambulancias es constante— el cinemómetro controlará que no se superen los 50 kilómetros por hora.

Desde el Consistorio se ha hecho un llamamiento directo a la responsabilidad al volante, exigiendo el cumplimiento estricto de estas marcas para blindar la seguridad en el municipio.

Las autoridades locales han querido adelantarse a las previsibles críticas sobre el afán de estos dispositivos. El Ayuntamiento subraya que la publicación de los nuevos puntos responde a un compromiso firme con la transparencia, descartando cualquier tipo de finalidad recaudatoria tras la medida. Según explican fuentes municipales, el despliegue de los radares móviles en La Bañeza tiene un carácter exclusivamente preventivo. El objetivo final es reducir a cero el riesgo de atropellos y colisiones en zonas especialmente sensibles.

La realidad detrás de los datos, sin embargo, muestra que las campañas de concienciación previas no han sido suficientes.

A pesar de los esfuerzos pedagógicos y de los controles intermitentes desarrollados durante los últimos meses, la Concejalía de Tráfico admite que se siguen detectando importantes excesos de velocidad en diferentes cuadrantes de la localidad. Estas conductas imprudentes se han convertido en una preocupación real para los técnicos municipales, ya que ponen en jaque no solo la integridad de los conductores, sino la de los peatones y ciclistas que comparten el espacio público.

Garantizar una convivencia ordenada en las calles requiere, inevitablemente, de la implicación ciudadana. Con este nuevo mapa de control sobre la mesa, la administración local insiste en que el respeto a los límites vigentes es la única vía para consolidar un modelo de ciudad más segura, donde la prevención se imponga definitivamente sobre la sanción.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba