La economía española respira, aunque sea a medio pulmón. Los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que la inflación se situó en el 3,2% en abril, lo que supone un descenso de dos décimas respecto al mes de marzo.
Este respiro no es casualidad: la entrada masiva de energías renovables y el desplome en los precios del gas han logrado neutralizar, al menos de momento, la tormenta que llega desde las gasolineras.
El pulso entre la luz y el petróleo
La fotografía de los precios en España muestra dos realidades opuestas. Por un lado, la factura eléctrica ha bajado con una intensidad mucho mayor que la registrada hace un año. Este factor ha sido el principal salvavidas para que el índice general no se dispare.
Sin embargo, el sector del transporte sigue siendo el gran foco de preocupación. Con una tasa anual que escala hasta el 6,5%, el encarecimiento de los carburantes y lubricantes —espoleado por la inestabilidad derivada de la guerra en Irán— amenaza con comerse el ahorro conseguido en casa.
La inflación subyacente también cede
Un dato positivo para los analistas es el comportamiento de la inflación subyacente (aquella que no tiene en cuenta ni alimentos frescos ni energía). Se ha situado en el 2,8%, bajando una décima y consolidando una tendencia de fondo más estable, lo que sugiere que la escalada de precios está perdiendo fuerza en el corazón de la cesta de la compra.
Cambio de escenario: adiós a las rebajas fiscales
La moderación de la inflación tiene una lectura agridulce para el consumidor. Al situarse el IPC en el 3,2%, el Gobierno ha confirmado que se cumplen las condiciones legales para retirar las ayudas fiscales de emergencia.
-
IVA de luz y gas: El próximo 1 de junio finalizará la rebaja impositiva. El Ejecutivo considera que, al no superar el umbral crítico de crecimiento del 15% marcado en la ley, el alivio fiscal ya no es estrictamente necesario.
-
Ayudas al combustible: No todo son recortes. Debido a la crisis del petróleo y el precio del barril Brent, se mantendrá la rebaja del IVA al 10% en gasolina y gasóleo hasta el 30 de junio de 2026.
El Ministerio de Economía vincula esta resistencia de los precios a la efectividad del real decreto de marzo, diseñado para blindar la economía española de las ondas de choque externas. El tablero está servido: una luz que baja, una gasolina que sube y un Estado que empieza a replegar su escudo fiscal.