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El tren del noroeste se la juega en Bruselas

Las patronales de Galicia, Asturias y León plantan cara a la Comisión Europea para exigir plazos reales en el Corredor Atlántico

El noroeste peninsular no quiere ser el vagón de cola de Europa. Con esta premisa clara, los líderes empresariales de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y la Federación Leonesa de Empresarios (FELE) han desembarcado hoy en Bruselas.

La cita era crucial. Frente a ellos, François Bausch, coordinador europeo del Corredor Atlántico, y José Antonio Sebastián Ruiz, comisionado del Ministerio de Transportes. Sobre la mesa, una reclamación histórica que ya no admite más parches ni demoras: la ejecución real de una infraestructura que define el futuro económico de tres comunidades.

Durante el encuentro, el presidente de FELE, Juan María Vallejo, y el secretario general, Enrique Suárez, unieron voces con sus homólogos gallegos y asturianos. La postura es unánime. Contar con un sistema de transporte moderno e intermodal ya no es una demanda política; es una necesidad de supervivencia para un territorio que arrastra una situación periférica dentro de la Unión Europea.

Para las empresas de la región, la reducción de los déficits históricos en el transporte ferroviario de mercancías es la única vía para competir en igualdad de condiciones con los mercados centrales del continente.

El embudo que frena a León

La delegación empresarial no ha viajado a Europa solo a exponer quejas, sino a exigir soluciones técnicas y plazos concretos dentro de la Red TEN-T.

León, por su posición geográfica, es el eje vertebrador de este mapa, pero sus vías siguen ancladas en el siglo pasado. Juan María Vallejo ha sido especialmente tajante al señalar los deberes pendientes de la provincia. El primero de ellos, la adaptación al ancho estándar europeo. Mantener tramos hacia Asturias y Galicia operando con el obsoleto ancho ibérico condena al aislamiento logístico a todo el noroeste.

Actualmente, el trayecto ferroviario entre León y Ponferrada, de apenas 85 kilómetros, supera la hora y media de duración. Una anomalía insostenible para un corredor prioritario europeo.

El gran caballo de batalla es el lazo del Manzanal. Este tramo, un auténtico cuello de botella entre León y Galicia, ahoga la competitividad de las mercancías debido a las limitaciones de velocidad que impone su antigüedad. FELE ha exigido la tramitación urgente de un estudio de viabilidad que aporte soluciones estructurales a largo plazo, además de agilizar unas licitaciones que acumulan retrasos sistemáticos.

El horizonte de 2030 no es negociable

El tejido productivo exige certidumbre. Las patronales han reclamado la creación de un plan director claro y con un calendario transparente. No se puede diseñar la logística del futuro a ciegas.

Las infraestructuras complementarias también han tenido su espacio en la agenda de Bruselas. Desde la salida sur de Vigo y su conexión clave con Portugal, hasta la mejora de los nodos logísticos y la integración efectiva de los puertos marítimos con el ferrocarril. Todo forma parte de un mismo engranaje que necesita inversión pública coordinada y una colaboración estrecha con las empresas, que son, al fin y al cabo, las que mueven la economía.

La advertencia de los empresarios a las administraciones europea y estatal es un aviso para navegantes. El tiempo de las promesas electorales y los proyectos a largo plazo se ha agotado. «El futuro no es dentro de 2050, el futuro es el 2030, y este tren no lo podemos perder», sentenciaba Vallejo al término de la reunión. La pelota está ahora en el tejado de Bruselas y Madrid.

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