León se viste de gala cada mes de junio, y este año el arraigo de sus tradiciones ha vuelto a quedar de manifiesto en las calles de la capital. Las fiestas de San Juan y San Pedro, el epicentro del verano leonés, han vivido hoy uno de sus momentos de mayor carga simbólica e institucional.
Frente a la emblemática capilla del Santo Cristo de la Victoria, el fervor popular y el protocolo se han dado la mano.
El vicepresidente primero y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, ha asistido esta mañana a la tradicional misa de San Juan. Su presencia no es un detalle menor. En un contexto político donde la identidad local y el tejido social demandan un respaldo firme, la asistencia del número dos del Ejecutivo autonómico busca consolidar el compromiso de la administración con las raíces culturales de la provincia.
La homilía, celebrada al aire libre y bajo un ambiente de estricta tradición, constituye uno de los actos más relevantes de las fiestas de verano de la ciudad.
No se trata solo de un evento religioso. Para los leoneses, este encuentro representa un punto de retorno, un espacio de convivencia donde se frena el ritmo diario para poner en valor la historia compartida. Pollán ha compartido la jornada con diversas autoridades locales y con los cientos de ciudadanos que se agolpaban en los alrededores del templo, intercambiando impresiones sobre el desarrollo de unas fiestas que marcan el pulso económico y turístico de la capital durante la época estival.
El apoyo a este tipo de celebraciones busca visibilizar la importancia de proteger el patrimonio inmaterial. Con esta visita, el consejero de Familia y Ayudas Sociales subraya la necesidad de mantener vivas las expresiones populares que, año tras año, definen el carácter y el orgullo de León.

