El sector veterinario prepara un nuevo ciclo de movilizaciones en el ámbito estatal con el objetivo de hacer frente a la crisis normativa que afecta a la profesión. La Confederación Empresarial Veterinaria Española ha anunciado su apoyo y colaboración con el calendario de protestas diseñado por el Comité de Crisis Veterinario, cuya acción central consistirá en la celebración de manifestaciones simultáneas en Madrid y Barcelona el próximo 19 de septiembre.
La hoja de ruta de las reivindicaciones terminará de perfilarse en una reunión de trabajo programada en Madrid, previa a su presentación oficial en rueda de prensa el 9 de septiembre. El plan contempla un despliegue de concentraciones territoriales en las capitales de provincia, actos de protesta ante el Congreso de los Diputados y la recogida de firmas para respaldar una Iniciativa Legislativa Popular impulsada por la propia patronal.
El eje central del conflicto se sitúa en el Real Decreto 666/2023, una regulación que las organizaciones representativas consideran perjudicial para el ejercicio diario de la profesión. El presidente de CEVE, Sebastià Rotger, ha defendido la necesidad de mantener la unidad del colectivo para exigir al Gobierno la derogación íntegra de la norma, rechazando la posibilidad de introducir modificaciones parciales en un texto que califican de inviable para la práctica clínica.
La convocatoria busca replicar el impacto alcanzado durante las protestas del 18 de noviembre de 2025, cuando miles de profesionales se concentraron ante la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en Madrid. Desde la patronal sostienen que la capacidad de respuesta demostrada en aquella jornada otorga legitimidad al colectivo para prolongar las medidas de presión en la calle.
Según los análisis sociológicos elaborados por las organizaciones del sector, los efectos de la legislación vigente repercuten en el bienestar animal, la salud mental de los facultativos y la calidad asistencial. Las entidades convocantes recuerdan que el impacto de la norma trasciende el ámbito profesional y alcanza de manera directa a cerca del 48 % de los hogares españoles que conviven con animales de compañía.

