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El Procurador del Común acorrala al Ayuntamiento de Vega de Infanzones por el abandono de Las Lagunas

Veinte familias de la urbanización de Villa de Soto denuncian una década de inacción municipal, solares con maleza, un único acceso y 26 estructuras a medio construir propiedad de Sareb que amenazan la seguridad de la zona.

La Urbanización Las Lagunas, en Villa de Soto (Vega de Infanzones), se ha convertido en el síntoma de un problema estructural que arrastra la provincia desde el estallido inmobiliario: periferias urbanizadas a medio gas, solares sin conservar y un limbo de responsabilidades entre administraciones y entidades financieras. Un grupo de 20 vecinos de la urbanización ha logrado dar un vuelco institucional a su batalla tras elevar un completo dossier con documentación gráfica, catastral y audiovisual tanto al consistorio local como a Sareb y al Procurador del Común de Castilla y León.

La respuesta del Defensor del Pueblo autonómico ha sido tajante. En una resolución del Procurador del Común, se insta de forma directa al Ayuntamiento de Vega de Infanzones a intervenir para garantizar la salubridad, la conservación y la seguridad del entorno. El dictamen recuerda a la corporación municipal su competencia y obligación legal de requerir a los propietarios privados la limpieza de sus fincas, así como la ejecución de actuaciones de oficio y subsidiarias de carácter periódico para erradicar cualquier tipo de riesgo para la población.

Pese a los tímidos e insuficientes trabajos de desbroce ejecutados recientemente en contadas parcelas de titularidad pública, el paisaje cotidiano del complejo sigue marcado por la desidia. El inventario de deficiencias incluye calles y aceras con el pavimento destrozado, fincas municipales acumulando maleza y vertidos de escombros, y un canal de riego desprovisto de mantenimiento y medidas de protección. A esto se suma el grave deterioro de la finca número 6, cuyas patologías constructivas y falta de conservación están generando daños estructurales directos en la vivienda colindante.

El punto más crítico del conflicto se concentra en un esqueleto urbanístico de 26 viviendas inacabadas en manos de Sareb. Estas estructuras carecen de un cerramiento perimetral efectivo, lo que permite el libre paso de intrusos a un interior potencialmente peligroso, con el consiguiente deterioro del inmueble y la intranquilidad de los residentes. La inquietud vecinal se ha disparado con la ola de incendios forestales: la acumulación descontrolada de matorral seco en los solares del ‘banco malo’ y fincas privadas, sumada a que la urbanización cuenta con una única vía de entrada y salida, dibuja un escenario de ratonera en caso de emergencia que exige una solución preventiva e inmediata.

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