El avión papal ha tomado tierra en el aeropuerto de Barajas a las 10:13 horas de este sábado, marcando el inicio de una esperada e histórica gira apostólica. Minutos después de las 10:30 horas, el Papa León XIV descendía de la aeronave para pisar por primera vez suelo español como pontífice, un viaje que además de Madrid incluirá intensas paradas en Barcelona, Gran Canaria y Tenerife para encontrarse con las comunidades de fieles.
A pie de pista, el Santo Padre fue recibido por una nutrida delegación del Estado encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Junto a él, autoridades como los ministros José Manuel Albares y Félix Bolaños, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, dieron la primera bienvenida al líder religioso.
Solemnidad y calor popular en el Palacio Real
El plato fuerte del protocolo institucional se trasladó al Palacio Real de Madrid. En los accesos, miles de ciudadanos congregados desde primera hora de la mañana rompieron en vítores y aplausos al grito de «¡Viva el Papa!».
Ya en el Patio de Armas, el rey Felipe VI y León XIV pasaron revista a la Guardia Real bajo los compases de los himnos del Vaticano y de España. Posteriormente, se sumaron al encuentro la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, quienes posaron junto al pontífice en la tradicional fotografía oficial de familia, consolidando el valor diplomático de la cita.
Un pontificado de hitos: León XIV (nacido Robert Prevost) ya ha hecho historia en la Iglesia católica al convertirse en el primer papa estadounidense y, al mismo tiempo, en el primer pontífice de nacionalidad peruana.
Firmeza absoluta frente a los abusos
Sin duda, el momento más periodístico de la jornada se vivió a miles de pies de altura. Durante el vuelo que lo trasladaba a Madrid, el Papa charló abiertamente con los corresponsales y periodistas que lo acompañaban. Aunque recalcó que el eje central de su misión es hacer llegar el mensaje de Jesucristo a toda la sociedad, no esquivó las preguntas más espinosas.
Al ser interrogado por los medios sobre los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia española, León XIV se mostró tajante y contundente:
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Una llaga abierta: Calificó expresamente estos dramáticos sucesos como una herida que todavía sangra dentro de la institución.
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Compromiso personal: Prometió que trabajará codo con codo con toda la estructura eclesiástica para erradicar por completo esta problemática.
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Mano dura: Recordó su trayectoria previa en Roma en la creación de comisiones normativas y el endurecimiento de los reglamentos internos, asegurando que mantendrá la misma firmeza implacable durante todo su mandato.